sábado, 9 de octubre de 2010

Quromancia y artefacto

Tomado internet

Esa caja luminiscente en la pared despierta su curiosidad. El artilugio cobra vida sólo en noches oscuras.

Eva y Luis estrenan con dedos torpes unos cuerpos que tocan a arrebato, apoyados sobre el capó de un escarabajo rojo, aparcado en el callejón. Ya vestidos del todo nuevamente ven la máquina, que hasta ese instante no habían observado. El joven se apoya sobre una arista y de inmediato siente su mano retenida y fría un instante y escuchan una voz de mujer. Metálica, y articial - " La lectura de mano ha concluido. Puede retirarla.Tendrá un solo amor y durará hasta la muerte".

Asombrados, pero aún bajo efecto de los  locos abrazos primerizos, retomaron el paso hacia la avenida. El grupo de matones esperaba tras haber presenciado los arrumacos, escondidos tras un contenedor. El asalto fue violento. Luis quiso luchar para evitar que la violaran, pero la sarta de navajazos fueron excesivos.

El brutal asesinato fué portada en la prensa local a la mañana siguiente. Eva convalece ovillada y con algunas suturas en un centro hospitalario  cercano al callejón

El sofa en el vertedero


Obra de Tomasa Martin
El traslado es inminente  Él observa el ir y venir de cajas, de bultos, de muebles. Sabe que pronto le tocará un cambio de ubicación y tal vez en un salón más amplio, donde lucir más. 

Ya cumplió su misión. Escondió zapatatillas y palomitas de maíz. Cobijó un primer beso y docenas de siestas y arrumacos. Sin miramientos le embuten en el ascensor y desaparece con él la montaña a escalar y la trinchera de Edi.

En el vertedero observa a una gata preñada y sucia, que sonríe a sus cojines.  Ella trepa y se despereza maullando flojito para ovillarse feliz al sol, sobre él, en una última función de un sofá de terciopelo gris.