miércoles, 31 de agosto de 2011

Madelman

Referencia fotogáfica tomada de Google


Ignora las razones que le llevaron a la autocontención y que fueron añadiendo motivos  para la paulatina disminución de su alcoba. En un permanente estado menguante su corazón no menguaba ni su imaginación se constreñía. Su alma seguía libre como un gorrión y volaba con sus pequeñas alas hasta lugares distantes, lugares luminosos e infinitamente abiertos.


Los años fueron pasando tan deprisa que lo que parecía libertad  se fue ciñendo a un compartimiento estanco  sin percepción de pérdida real impotante, sólo de espacio.
Cuando quiso darse cuenta ya cabía en una caja de zapatos sin tapa. Allí ha vivido soñando que era un chalet. Allí regresa manso a reposar sus huesos tras sus vuelos. Allí espera en vano los artífices sabios  que le regresen a su tamaño natural.


Cuando llegue el momento en que quepa de cuerpo entero en un espejo de mano, éste le explicará desde su medio palmo de altura que nada ni nadie le va ayudar. Sólo las manos infantiles dan vida real a las figuras articuladas.

Entretanto se despierta en las mañanas, se acicala las plumas y sale a la vida como quien acude al trabajo: es un Madelman, que vive sus aventuras de día para, en la noche, dormir en la caja de juguetes.   .   

2 comentarios:

  1. Una simpática historia tipo 'Toy story'. Como observación o sugerencia: quizá el título dio demasiadas pistas al relato y le restó sorpresa al final, ¿no crees?.

    Besos, Aldaba, amiga.

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  2. Sin duda el título se delata y la foto poco menos pero imaginarme a una figurita articuada como consecuencia de una actitud mira...me hizo gracia.
    Ya se sabe, los niños con su magia hallan vida en cualquier cosa, hasta en los muñecos.
    Aquí era al revés.
    Un fuerte abrazo, amigo Luis

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.