domingo, 13 de noviembre de 2011

Sin pilas de litio.


Nada les duele más allá de la epidermis, sino sólo a ratos, y a un lunar más allá de su “ahora” y de su “tal vez” . En aquel lugar que quedó tatuado en unas notas que no afectaban la piel. Exactamente cuatro notas, en un compás binario donde el aire se detuvo en una tarde de otoño, reverberante de ocres y olores a tierra húmeda.

El tiempo y la vida les separaron. Allá, entre los chopos y en sus brazos se descompuso el quantum de un segundo detenido y cautivo de la maquinaria absurda de un reloj preso en una pila de litio.

En el botón de sus pezones se detuvo la tarde, el otoño, los árboles de hoja caduca y su pálida fragancia a perfume por estrenar. En el dobladillo de su tejano las hormigas no anidaron ni el lodo consiguió humedecer de olvido la tela de algodón teñida de simple espera. Quedó impasible al tiempo: a las estaciones , a los calendarios, a la climatología y a las inclemencias de la vida y de la muerte.

El se entretuvo en unos algunos cruces de vías, trayectos de ida y vuelta, vías muertas y  trayectos sin retorno.
Cuando a los veinte años volvió a soñar con ella una noche de otoño la encontró intacta, con su mano derecha abierta a la forma de su mano izquierda, ajustando en un instante las coordenadas de tiempo y el espacio. Las que que se habían descolorido en el mapa de navegación que ambos habían perdido aún sin haberlo trazado.  En ese instante de una tarde, cuando no sabían que en un día de Septiembre, el caos había jugado a enredar las biografías de dos jóvenes que habían iniciado el camino de un encuentro. y ni el tiempo ni la distancia pudieron conseguir borrar de un mapa que empezaron a desplegar en ese momento, entre los chopos.

2 comentarios:

  1. Veo este relato sin comentar después de dos semanas. Yo, en principio, lo había dejado para el final; y lo he leído por segunda vez. Si me permites un símil con una ensalada, diría que has utilizado riqueza y buena calidad de ingredientes, pero se deslucieron un poco por no salir de la cocina y volver a entrar después de un rato para valorar la presentación con la cabeza fría. Escribes fenomenal, pero creo que aquí te ha faltado dejarlo enfriar, dejar pasar al menos un día o más, leerlo luego tú misma como si no fueras la autora, usar tu propia autocrítica. Bueno, quizá me equivoco, en todo caso es mi opinión de amigo para animarte a mejorar (más aún).
    Besos

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  2. Estaba sin comentar porque te esperaba a ti seguramente para que yo pueda imprimirlo, como sugerencia y ver en qué debe trabajarse. La idea sí ha sido plasmada pero la cohesión interna es claramente mejorable. Lo anoto para futuras incursiones en estilos similares.
    Un beso Luis.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.