jueves, 3 de mayo de 2012

Bola 8 (pool)

Llevo en el bolsillo mis llaves. Ensartadas al llavero de bola de billar, negra y pulida, con su cifra en blanco impoluto y evocador de infinitos.  
A menudo, sobre todo algunas tardes, disfruto de su tacto entre mis dedos, viéndolo lucir al sol en la palma de mi mano o acariciando su textura sedosa. No sé si sirve para algo, pero con el llavero me regalo un tiempo acotado y exclusivo, de goce íntimo y, casi siempre solitario.
Especialmente me sucede cuando las pocas horas entre el café y  el paseo de la tarde son especialmente intensas. Llevarlo en el bolsillo es como tener a mano una caja flotante entre el oleaje,  que me permite recuperar el ritmo de mi respiración. Siento, de forma inmediata cómo me tranquiliza, me repara, me relaja. Me acompaña en las aguas agitadas, como la visión de un salvavidas de madera, de color blanco con rayas rojas, de esos que lucen todavía en las barandillas de Las Golondrinas. Pero éste es esférico y tiene un peso que le confiere consistencia.
Otras veces, sin embargo, anima las horas ese jugar con las manos como una invocación a entretener el tedio, poniendo orden en las cifras del reloj, como una batuta sobre el atril de una partitura recién abierta. Entonces, los reflejos de las ventanas y los sonidos de los despachos, los aparatos y los pasos, el aroma a café y silencio, todo y cada cosa, como instrumento afinado, cobra su espacio preciso en el universo de la tarde.
Mientras pongo el punto final de este texto, soy consciente de que el llavero que alguien me regaló, me espera. Y si me permitís, con él en la mano, deseo que halléis algún objeto pequeño y manejable, que podáis valorar como yo a este llavero.

6 comentarios:

  1. Parece que hables de los muñequitos antistres, esos que oprimes con la mano cientos de veces, antes de decidirte por una acción determinada.
    Pero siempre, lo que quieres es entrelazar los dedos e ir cogido de la mano de la persona que más te importa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfred, es un comentario muy acertado. La verdad es que es un simple llavero, pero, como bien dices, lo que seguramente uno quiere para relajarse o animarse es la compañía de la persona que te importa.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Me encanta Albada como sacas partido de las cosas cotidianas, las transformas con tus palabras en algo sublime y hermoso, y haces de ellas consejo y enseñanza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura y por la generosidad que en ella pones.

      Cualquier objeto, aroma, situación o emoción tiene siempre algo que los ubica, o envuelve, o da entidad.
      Seguramente es lo que intento transmitir.

      De nuevo...Gracias.

      Eliminar
  3. Necesitamos ayudas materiales para poder continuar nuestro camino de la vida. Pero no hemos de olvidar que son simples objetos y que somos nosotros la verdadera valía. Las pérdidas de dichos objetos no deben afectarnos más allá de los que son.
    Espero y deseo que conserves esa bola mágica, y de no ser así, piensa que siempre habrá alguna tienda con un clon de la misma y que con el tiempo será aceptada con el mismo cariño.
    Un besote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En ocasiones, cualquier objeto sirve de "amuleto". Son diversos los que me vienen a la memoria. Cristales de cuarzo, leer el horóscopo...claro, siempre que uno ponga fe en eso. La fe en uno mismo es la base, en mi opinión, para no necesitar objeto alguno.

      Gracias Luis por leer y comentar.

      Eliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.