viernes, 29 de junio de 2012

Tacón de aguja

Consiguió calzarse los zapatos de tacón de aguja. Más por tozudez que por coquetería y en absoluto por complejo de bajita. 

Con la seguridad de haber sobrevivido toda una tarde sin daños colaterales, quiso pasear por las callejuelas de un pueblo. 

Acabó con los pies negros, irisando de charol las encaladas paredes, con ese contoneo de su calzado colgando en sus dedos de pianista.






En la noche, cuando el sol se puso, las paredes chismorrearon sobrecogidas de la dama descalza, que iluminó con sus tacones de vértigo sus pieles de blanca cal. 

jueves, 28 de junio de 2012

Noche de calor y abracadabra.



Entre un partido de fútbol y una piel donde anidar.
Sin busca de arena que hacer barro con saliva.
Sin rumbo hacia un alero ni credos de destino
hallaron el paréntesis de un cruce de caminos,
o llámalo “un remanso de besos y vainilla”,
donde aparcar en zona azul por unas horas,
los ruidos ya lejanos y el calor de la avenida.

La escultura callejera
con sus músicos en sordina,
festoneando el banco de madera,
les ofreció un lugar donde…adivina…
guarecerse del implacable sol de esas aceras.

Pusieron el punto al contrapunto
del punto exacto de las esperas.

Y no anidaron en su pelo oscuras golondrinas.
Dejaron sólo, que  la noche oliera a primavera. 

domingo, 24 de junio de 2012

Despertar con Federico



Tomado de Googlea

Se llama Heredia Cortés, gitano de cuna y sangre. Sus apellidos le delatan, tanto como su tez morena, y los rizos indecisos de su azabache melena. Vino como un aire fresco. Llegó como un huracán de emociones, desespero y desvarío.  

 

Me desconcertó un detalle de su mano: un libro sobre la generación del 27. Ese nexo permitió un diálogo, difícil de entrada. Nuestros respectivos mundos, cargados de prejuicios, se dieron la mínima tregua para encontrar algunas, pocas, esencias comunes.

 

Enamorado de una gitana inaccesible, cuyas canciones le arrebatan el alma, casi levitaba al hablar, con una pasión encendida, de Federico el poeta.

 

Por alguna razón, en su mundo de guitarras y palmeros, había entrado la poesía como un ciclón, removiendo sus luces, dinamitando sus sombras, iluminando su universo con palabras que jamás él hubiera podido decir, pero que retrataban punto por punto, su sensación de vivir.     

 

Me recordó a una señora que iluminó sus ojos el día en que me dijo pletórica:

- Ya sé leer, dejando atrás su

-“No entiendo de letras”, o su - “Me dejé las gafas, niña”.

 


Tomado de Google
Me trae un verso a la boca.


Ese Federico el grande.

Magia de sangre y destello,
como de mano en tu cuello
que atrapa hasta desangrarte. 



Me deja un punto sin comas. 
Se lleva una risa más bajo las cejas.



Les dejo enlace de los 75 años de su asesinato.

miércoles, 20 de junio de 2012

El milenio en la plaza



Juntaron las cabezas sobre un plano, y ella prosiguió su camino a la oficina, dejando atrás la estatua del General Prim y a las palomas


De regreso a casa volvieron a encontrase.


El, durante la mañana había cerrado la duda que le llevó allí. Eva quedaba atrás. Entre dos mudas y una sexta edición, yacía una foto de ambos estampada en un punto de libro.

Ella acababa de abrir el milenio en la ciudad que albergó, por unas noches de Abril, a Mozart en el Bartrina y un aroma en el aire a Polo Sport, cuyo frasco azul, quedó por desenroscar.




Pasaron los años y cambiaron las palomas. El Gran Casino de la Plaza pasó a ser un establecimiento del Viena, con sus mesas y sillas e inmensos toldos blancos. 

Cuando un día de primavera tropezó con un hombre, algo en su mente le trajo, intactas, unas noches de luna llena con esencia a nostalgia en forma de colonia. 


Algo que duró los cinco pasos que la separaban de una tienda de ropa, cuyo escaparate de ropa veraniega, con un equilibrio cromático y espacial la cautivó, poniendo punto y final al recuerdo ya enterrado en su memoria

lunes, 18 de junio de 2012

Sonata y Fuga


Tomado de Google.Por búsqueda "Escapada a NY"

Si nos alcanza la cordura, acabaremos sabiendo que la vida es dura, que el dinero es importante cuando carguen en la tarjeta, que nuestros besos parecen ser de mentira, y nuestro amor el de unos niños escapados de la escuela.
No dejaremos que la razón nos alcance y nos despierte a la oscuridad. Porque así, con nuestra luz propia, nos sentimos felices.
Por este único  rapto de locura, conseguiremos sobrevivir entre las zonas pintadas del paso de cebra, dejando que el asfalto negro se pierda en la calle a nuestro paso.
Descubrimos los rascacielos, los cruces de calle que siempre vimos en el cine, las escasas plantas y el inmenso parque. El punto cero lo dejaremos para otra ocasión.
Miramos sin ver a la gente que viene y va por las calles de esta ciudad sin amo ni credo. 
Observamos la vida que hierve entre burbujas de egos y afanes presos de prisas y relojes implacables. 
Apretamos un poco más la mano en la mano del otro, en un intento de que la complicidad nos abrace y serene nuestros corazones entre el tráfico cargado de sonidos estridentes.
Cuando un órdago inesperado se trenzó con la suerte en nuestras agendas, la Gran Manzana nos brindó a aferrarnos al aquí y al ahora. Y vamos a degustarlo.
Por si tenemos que despertar. 

Tablero de picas

Foto tomada de Google

La vi derramando lágrimas como cera de cirio en un sepelio.
Con el rostro cediendo terreno a la humedad salada y a la acuosidad nasal.
Con el marco de la puerta contra su espalda, dejando que el tiempo acabase por pasar.

Cuando el llanto acabó por liberarla de ese espeso dolor gris, la brújula de su cintura confirmó que la sombra se ancoró en el norte geográfico con precisión milimétrica.

El parsimonioso movimiento previo de su vida había logrado que la maquinaria de todos los relojes se confabularan sobre la posición que debía ocupar y defender en el suelo cubierto de baldosas arlequinadas.

jueves, 14 de junio de 2012

El ascensor



Cuando en el 2003 nos trasladamos al nuevo edificio restaurado a tal fin, todo parecía ser suficiente. Todo, menos el ascensor. Claramente pequeño para un centro sanitario. No cabía una camilla, como se pudo comprobar durante los siguientes años. Algún enfermo bajó en él sentado en silla de ruedas como un colgajo, como títere sin hilos.

Los carritos de mellizos ponían a prueba la gordura de madres, los cálculos espaciales de longitud o anchura, dependiendo si el modelo es longitudinal de dos asientos o doble en el sentido transversal.  Por muchas vueltas que le des, un ascensor de poco más de un metro cuadrado, para una población adscrita de 40.000 habitantes, ya se intuía que difícilmente era adecuado a tal fin.

El estreno del centro nos trajo bastantes sorpresas agradables, como la luminosidad de sus ventanas, los colores de las puertas, los pocos pero preciosos equipamientos de la sala de espera de la planta de pediatría (común a dos ABS) y sobre todo…la sala de la pecera.

En un alarde imaginativo, una sala que toca a un patio interior, tenía una pecera para peces tropicales. Y es por ese motivo, y no otro, que seguimos llamándola de ese modo: la pecera. Es una sala amplia. Los peces, creo recordar llegaron a sobrevivir a la ingesta excesiva o deficitaria como un año más o menos. Era relajante. Un lugar donde mirar peces, poner la mente a lomos de la paz que transmitían en sus paseos sin destino por el agua con burbujitas.

La resolución de la solicitud de un nuevo ascensor se demoró unos años. Unos siete años. Y empezamos a ver en 2011 la construcción de un espacio con ladrillos que se comía bastante del patio interior. Estaban construyendo el hueco para el nuevo ascensor. Y qué maravilla de ascensor. Holgado. Cabe una camilla, que parece obvio, pero lo necesitábamos. Su diseño es una maravilla. 

La única pega es que su suelo resbala, como han confirmado algunos traseros, pero al fin la razón ganó a la economía espacial y ahí les dejo ese prodigio de montacargas con aspecto futurista. Quizá los afectados por claustrofobia lo encuentren pequeño, pero no lo es.

miércoles, 13 de junio de 2012

Viviendo (ceñido abrazo para qwerty2)

video

The Life of flowers (Жизнь цветов) by VOROBYOFF PRODUCTION



  Despierto.  
          
            Promesas ...  
                 
                    Intenciones ...   
         
                        Café con noticiario.      

                                 Ducha y canturreo   
      
                                    Aromas en la piel y otros sentidos.                       
                                                         .                                                  
                                     
                                                        
                                 
   Colores en la ropa según el día 
                             
     Chin-chin... la vida se engalana. 
                                                                     
        Otro café y saco la mascota
                                                                          
         Chim.póm... la calle me recibe 
                                                                                     
             El sol que me alimenta, revoltoso 
                                                                                     
                Las risas y las sombras. El aire del que vivo. 


Tropezando con las sombras

Te vi la otra tarde, y por no poder controlar mis latidos, tomé la bocacalle que se abría a mi paso.

Ibas solo y parecías pensar casi en voz alta.
                            Lejano y abstraído. Tal vez estando.


Cuando tropecé hoy contigo, al girar la plaza, hemos dicho " perdón" a la vez y hemos seguido caminado.



Yo no me giré por ver si me mirabas, pero sentí tus ojos en mi espalda, como en las noches de Abril. Aquellas en las que afirmabas que nada iluminaba la oscuridad como mi piel desnuda bajo la luz de la luna.

Recompuse los papeles en mi brazo , la cinta de mi bolso sobre mi hombro, caminé digna siguiendo una línea recta indiscutible por la acera y seguí mi camino a la oficina.

Entre los pentagramas que dibujas en el aire y las gafas que claman revisión, pudiera ser que ni me vieses.

 Ignoro si tú te giraste a mirarme.            
        O si quisiste decirme algo.
               Igual... ni me conociste.

El reo







Quedó la puerta abierta de la jaula de alambre y filigrana. 
Nadie le tapa en la noche con el trapo de raso verde con pompones en los bordes. 
Nadie le cambia el agua ni remueve y acomoda el alpiste. 
Nadie le habla, o le saca al balcón a la hora del recreo del colegio.
Nada le impide irse. 


Asoma su cabeza en la puerta, estirando el cuello.
Mira buscando posibles puntos de apoyo.
Gorjea con trinos agudos, seguidos por seis notas un tono más bajo.
Una hembra le contesta desde la avenida.


Pero Pablo sigue sin venir a levantar el día.


Cuando la noche asoma de nuevo tras los cristales,
en una arranque de pánico sin precedentes,
un jilguero se estremece en un volar perdido, por un piso vacío de Canet.







domingo, 10 de junio de 2012

ACIP en Montanyá 2012


Bouquet de flores. Lema de la acuarela  Estamos, Sabemos, Hacemos.

Talleres que nos alimentaron el espíritu. Fidel sobrevolando por el aire. Aún con globos y con reflexiones.

El de metodología en investigación cualitativa. El arte de las reseñas.  El arte de la búsqueda bibliográfica y las reseñas, lo abordamos como un dogma de fe imprescindible. En estas fuentes confirmamos si vale la pena hacer un estudio. Y nos animamos a plantear una hipótesis, o nos desanimamos si confirmamos que hay mucha y buena documentación sobre el tema. Y constatamos entonces, que poco podemos aportar. La investigación cualitativa tiene unos visos diferentes. Y me impactó cómo presentaron, a propósito de un caso, el nacimiento y renuncia  paternal de un niño con síndrome de arlequín.
La ponente Cristina Rey, para variar, nos abrió puertas, con suavidad y sapiencia. Paciencia y saber hacer. Las compañeras M. José y Maria Jesús, en sus líneas,  de tablas sedimentadas.

El taller alimentario, en cuanto a alergias e intolerancias resultó  recordatorio de  aspectos que a veces ignoramos o simplemente no tenemos en cuenta en la forma exhaustiva  necesaria.
La ponente y amiga Gisela estuvo, como siempre, maravillosa, cercana, abierta, accesible y cordial.

El taller de emergencias y suturas, con sus ninots para prácticas, sus pies de cerdo para suturar y la enorme humanidad y talento docente de Enrique Álvarez, no tuvo ni una pega, ni un segundo de dormiditas postprandiales. Un placer de prácticas  y de gozar de la experiencia enfermera de un profe excelente.

El taller de terapias complementarias me sorprendió. La arteterapia a través de la pintura y los colores es un tema que no por intangible me parecía menos interesante. La docente Agustina es una pintora libre, respetuosa de los cantos que el alma expresa a través del dibujo y del color, y me quedé prendida de su humanidad y de su técnica.
El del reiki, algo totalmente ignorado por mí, me abrió una puerta a lo que sé que no se puede tocar o medir. Pero sabiendo que aunque la ciencia no defiende al alma, yo acepto la expresión de “enfermedades psicosomáticas”. Y por ello me asomé una horita a esta  materia, con dudas que no llegué a resolver pero que me enriquecieron.

La piscina, la hierba, la bici, el aire... me llamaban más que el aula. Y soy partidaria de escuchar la sabia naturaleza cualquier corazón, hasta del mío. Volviendo a la hora de cenar con el corazón libre y la mente clara, el corazón en paz y las neuronas calmas…la cena se dejó acabar con postres magistrales, de cum laude. Repostero excepcional que nos brindó postres de sabores y complicidades.

La noche trajo la música, la bienvenida a los nuevos fichajes de la junta. Abrazos, recuerdos, charlas, luna y estrellas, secretos a media voz, esperanzas y confidencias. Balances. Besos. Baile.

El sábado, cargado de valoraciones para hallar un ganador de ponencias. Eva Torres exponiendo, novata para notable alto. Risas. Puesta en escena de la despedida de Ana de Barrena y los miembros de la junta anterior. Resulta que como vocal yo renuncié en 2010. Y mira lo que es la vida. Leí unas frases en memoria de Ana, pero recordé en mí a Montse. Y como por arte del birlibirloque, me ví recibiendo, o encontrando, no sé bien... un ramo de flores que ni esperaba y que jamás pensé que me hablara lo que me llegó a decir, y que os explico.


La ACIP ha sido parte de mi vida profesional y en parte personal. Donde dejé y obtuve regalos y sueños, proyectos y anhelos. Hallé a Ana de Barrena, a Nati, a Mercé, a Eva, a Isabel y sobre todo a Montse Guitart. A Anna Pedraza y a Sandra ya las conocía y sigo caminando cerca de sus caminos. Montse ha sido y es, una gran señora, como Ana de Barrena, como todas. Pero ella, por edad tal vez, me acogió, me mimó, me valoró y me quiso.

La flores, salvajes y con una mariposa blanca prendida entre ellas, no sé quién las eligió. SON yo. Por eso, por estos años de sentirme en casa, por la complicidad de un grupo de Berga que me acogió sin prejucios y buscó mis puntos fuertes sin prejuzgar mis puntos débiles…Gracias ACIP.

Chapeau  a la junta saliente y bienvenida a la entrante. La singladura de Anna, Sandra, los nuevos Patxi, Carol, Cristina, Conce y Maite irá bien. No lo dudo. 


Pero ese bouquet de flores siempre, en la foto, me recordarán mi paso por una gran asociación.


sábado, 9 de junio de 2012

Requiem por las amigas que nunca se irán


Una iglesia de Barcelona



La Ana que yo conocí

Ana de Barrena, Nati, Mercé, Montse y Ana
Se escapó de una jaula de prejucios caducados 
Y dispuso de su risa para alejar a los fantasmas

Planificó su alegria entre niños e incubadoras 
Y desplegó su sonrisa entre  la sangre y los miedos.
Desde sus ojos, la vida simple y dura, renacía.
Desde su corazón, el lacerante dolor, esquivo o fiero,   se transformaba en esperanza.

En nosotros

Se nos escapó de esta cercanía prosáica de los amaneceres
Se emancipó del dolor del quehacer de los hospitales y de los sinsabores.
Planificó la sonrisa en el cielo entre nubes de algodón de feria.
Desplegó sus alas para esperarnos y quitarnos los miedos a volar.
Desde nuestros ojos y nuestros corazones, no hay dolor que no podamos transformar desde su forma de mirar. 

Esa mirada limpia que ella,  a mí en particular, me invitó a compartir.

Montse:   
En Sant Hilari 2010. Reflejo  de mujeres magníficas. 




Me quedo con tu risa, tu valentía y tus gafas de colores.



Tu risa que me traía aromas de complicidades blancas.


Tu valentia en encarar los avatares cotidianos y tu incuestionable partida. En tu  conciencia de la brevedad del ser.

Tus gafas de colores que nos alegraban las frías cuestiones de la metodologia, las variables y los resultados del chi cuadrado. Desde tu certeza de que sólo lo bien hecho, bien està.


Me quedo con tu forma de ser, que yo, alguna, vez también quisiera ser.   

martes, 5 de junio de 2012

Ilusionismo en la ilusión



Me siento a leer de nuevo, en el sillón giratorio, ese folio acunado de letras en tinta. Esta vez, de color negra, de plumilla. Cada vez con menos frecuencia, pero siguen llegando cartas anónimas a la editorial.

Algunos días, a través de las oraciones, y entre los picos de la picuda letra que te caracteriza , adivino el gesto de tus hombros sobre la mesa. Retomo el brillo encendido de tus ojos entre el tintero y los tomos abiertos y extendidos por el escritorio. 

Me impregno del olor a tu aftershave y al cuero de la silla que compramos en el Rastro. 

Con cada "te" que dibujas, intuyo tu silueta concentrada. Con cada " o", tus ojos mirándome sin pausa. En cada acento tu guiño en la cocina. 

Y te imagino en los agujeritos de cada "o" y oigo tu risa bajo el rabito de cada coma.

Cuando me alejo de la carta, sigo con el dedo las señales de tu extraña forma de agarrar la pluma. Vuelvo a escuchar tus airados desprecios por los bolígrafos y rottrings que te regalan por docenas. Y aún puedo enumerar los cuidados exquisitos que prodigas a tus estilográficas preferidas.

Cuando recuerdo que los espejismos son posibles entre la tinta y la blanca luminosidad del DINA4, es cuando constato el ilusionismo que forman las palabras, más rápidas que la vista.

Sólo tú y yo sabemos que el correo electrónico no trae con él más que sílabas, y que siempre nos prometimos algo más que palabras por leer.

Aunque el tiempo de la caligrafía se haya muerto, tu dulce melodía entre la palabras, no puede ser mas´que producto de nuestro desaforado amor,  sin malabares.


lunes, 4 de junio de 2012

Perfumistas sin licencia.





Allí donde el aire suena a aire y huele a menta, como la ribera alegre que acompaña al arroyo embravecido. Un sístole de euforia y alborozo. Un soplo de risas entre las manos
Allí donde se cruzan los rasgos de la noche, con las chiribitas de las miradas consumidas.

La euforia de un saberse, de un estarse. De un sentirse intensamente vivo 

Allí donde el remanso de las sombras, se detiene aletargado entre silencio, como una mar plana en la neblina. Un latido entrecortado y un suspiro atenazado. Un velo de oscuridad en las paredes.
Allí donde se recogen y entremezclan los sones de desidia y atonía, la vista cargada de ceniza.

El letargo de un no ser, de un no estar. De un sentirse intensamente ausente.

Sonidos al amanecer





Me sorprende
      el alba pensando, en lo mucho que no quiero pensar
                                            y en lo mucho que llegué a sentir. Sintiéndote.

Me atrapa 
        la vista de un cielo con nubes viajeras y esponjosas. 
                                             Ligeras, como las palabras que te dije. Hablándote.

Me serena 
           la brisa que eriza mi camisa de seda mientras voy, 
                                           en volandas, hasta el portal de mi casa. Aún recordándote.

Me demora 
                 recopilar lo mucho que te he escrito, y escribo 
                              sobre lo mucho que no llegué a decirte, ni diré. Aún escribiéndote.

Me reconforta
                     desayunar chocolate de la jícara de los recuerdos blancos, 
                                                                pan recién hecho y fruta en flor. Olvidándote.

viernes, 1 de junio de 2012

Aparejos de vela







Abandonaba el puerto.
             Para probarse otra vida,
                                y ponerse en otra piel.

               Defendió con  espinos
                        su alma en la trinchera.
                                    En la línea de fuego.
                                                las afiladas uñas,
                                                   los apretados dientes,
                                                               el corazón derretido,
                                                                      y los restos del naufragio.

Con sus treinta y cinco pies
                                         Un catamarán a punto.....
                                                                                la espera al atardecer.