viernes, 29 de junio de 2012

Tacón de aguja

Consiguió calzarse los zapatos de tacón de aguja. Más por tozudez que por coquetería y en absoluto por complejo de bajita. 

Con la seguridad de haber sobrevivido toda una tarde sin daños colaterales, quiso pasear por las callejuelas de un pueblo. 

Acabó con los pies negros, irisando de charol las encaladas paredes, con ese contoneo de su calzado colgando en sus dedos de pianista.






En la noche, cuando el sol se puso, las paredes chismorrearon sobrecogidas de la dama descalza, que iluminó con sus tacones de vértigo sus pieles de blanca cal. 

9 comentarios:

  1. Te encontré de casualidad y me encantó tu blog
    saludos

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    1. Gracias. Hay muchos y muy buenos blogs para leer micros. Seguramente este es de los más simples de diseño.

      Considérelo su casa. Siéntase cómodo/a.

      Un saludo

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con vos
    para empezar con otro hay que terminar con el promero
    besos

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  3. Albada, gran micro sobre una prenda femenina de indudablemente encanto y trascendencia. Me ha encantado lo de la ausencia de daños colaterales y el chismorreo de las paredes sobrecogidas. Para mí lo mejor de los zapatos, o una de las cosas mejores, es quitárselos, como, al parecer, acaba haciendo esta misteriosa dama. Un abrazo.

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    1. Gracias Francisco. El fetichismo con algunos zapatos algo tendrá que la ciencia explica sobradamente.
      Reconozco que estrené hasta tres pares de zapatos para llevar en la mano al rato. Y es que, aunque suene prosaico, si te duelen los pies..¿qué placer podrás recibir u ofrecer?. Los juanetes no valen un contoneo que descalza no poseas.

      Vaya, casi hago un tratado anticoqueteo. Pero salió así.
      Un abrazo

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  4. Hechizo de mirada masculina, los tacones sonríen, en contoneo manual, para dar descanso a los pies, en acariciar de cal.

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    1. Siempre habrá un caballero que mirará el calzado colgando en unas manos de mujer.
      Los negros acharolados, con movimientos de balanceo como cubo de playa, se dejan mirar gozosos.

      Un abrazo.

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  5. Me gustan esas paredes parlanchinas, los objetos con vida. Y que agusto quedaron esos zapatos despues de tal travesía :)
    Besotes de piel de cocodrilo (sintética, claro, pobres animalillos, no?)

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    1. jaja. Los zapatos negros, ...uf si quedaron agusto. Su perspectiva desde la altura fue un universo para ellos.

      Mecidos en la mano, luciendo al sol, enviaban saludos por doquier.

      Yo te mando un fuerte abrazo Luis.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.