jueves, 28 de febrero de 2013

Troll de quita y pon



Tomado de internet. Resto de fotos, usadas como nicks 

El lago recóndito en un recodo de Internet le permitió volver a enamorarse de sí mismo. 


En el transcurso del verano pasado, en un ejercicio de verborrea sin precedente, y desde el anonimato de la red ADSL, el mundo se había abierto para él. 


En una dedicación diaria de horas frente a la pantalla se había dispuesto ser el rey de la red. Contestaba a diestro y siniestro a todos los participantes, del signo u opinión que fuera. Por el simple placer de expresar sus opiniones contundentes. 
No en vano su ego había cabalgado a lomos de la soberbia desde su más tierna infancia.


Estrenaba nombre y foto de nick cada poco tiempo, cuando tras las quejas de los contertulios le baneaban. Incluyó algunos nombres femeninos.

Se batía con lengua viperina en cualquiera de los temas propuestos por la red social. Insultaba a quien le parecía oportuno siendo consciente que estaba muy por encima de los contertulios. De todos ellos.


Llegó a tener que leer que alguna patología mal tratada estaba en su mente, y eso le sacaba aún más de sus casillas. Todos eran los demás, sólo él era "the boss". Una mañana de Diciembre su mente hizo un sonido parecido al fósforo de las cerillas en su combustión contra el lateral de la caja de mixtos y descansó el sonido. La red social pareció respirar con el cese de los ruidos.

Pasaron los meses, se recompuso un poco su equlibrio y , recuperado parcialmente su pensamiento, se atrevió a entrar en la misma red.  

Acertó a retomar el mantra retórico. Se dejó llevar por la obviedad de los espejos que reflejaban la luna en el charco calmo, y al fin compuso confusiones de telarañas e interlocutores de la noche. 

Todo fue en vano. La ciénaga le deglutía sin piedad. Los personajes habían cambiado en ese año, aunque eso no era importante. Tras unos días de intenso despertar del sueño de su locura, Narciso divisó, con el agua justo tocando su nariz, unas diminutas flores azuladas en las manos de esa niña de luz vestida de azahares.



Y no hubo fósforo chasqueando el aire de su laberinto mental. Un crasssh de disolución, casi audible le confinó al lodo de ese charco.  Lo último que alcanzó a entender, entre la niebla de la maraña de sus identidades, fue que la niña jamás le hubo mirado a él sentado sobre el nenúfar, sino al reflejo de la luna sobre su viscosa piel.

recuerdos de anxel4, más el texto en Lenca21press, tu talento




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12 comentarios:

  1. Vaya, este individuo me suena a cierto personaje de infausto recuerdo. ¡Bravo, consigues con tu prosa hacerlo (hasta cierto punto) entrañable! Muy bueno, como siempre.

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    1. Como siempre, exageras, pero te agradezco la lectura. Creo que pensamos en unos diez avatares-nick, pero me desconté, creo.

      Criaturas curiosas, para hacer recuento filológico y cromosómico por revisar en el DSMIV.

      Un abrazo, con aroma a nocilla.

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  2. :)) Anxel 4. Que tiempos memorables. La diferencia en este caso es que Anxel 4 no estaba por encima del resto. Aunque hay que reconocer que no se le daba nada mal el papel de cizaña.
    Un besote

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    1. Qué tiempos y hace escasamente dos años. Cómo pasa el tiempo Luis. Inexorable. Con sus minuteros implacables.

      Desde mi único nick conocido con blog. (ya sabes que tuve que cambiarlo por paula2, pero no por el personaje anxel4)...
      un fuerte abrazo.

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  3. La mejor definición sicológica de troll que he conocido, felicitaciones.

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    1. Gracias Javier. No creo que sea una definición, pero como ejercicio totalmente literario, me ha hecho recordar, con más lástima que añoranza, a un nick que sufrimos muchos usuarios hace dos años en una red social de un diario: El País, cuyo nombre es eskup.

      Un saludo y ! gracias de nuevo!

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  4. Con anxel4 sufría quien quería. El problema no era anxel4, eran los demás que no estaban a su altura.

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    1. Totalmente de acuerdo. Como viejo ontertulio, usted lo sabe igual que yo.
      Como hablamos de alguien que jamás conoceremos, podemos hablar desde el onirismo poético que usé en mi texto, y desde la conjetura, que usa usted.

      Gracias por su lectura. Un saludo


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  5. Lo que tenía que habernos unido nos va distanciando cada vez más.
    Tras los nicks quien hay?

    Besos.

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    1. Tras los nicks, hasta donde yo sé, hay unos dedos, que teclean.

      Detrás de ellos, el mundo que los mueve es infinito.
      Un abrazo.

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  6. El creer que las cosas son como nos imaginamos que son hasta que el mundo virtual nos va devorando y perecemos en su virtualidad.

    Con todo mi cariño feliz fin de semana.

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    1. La mezcla de virtualidad y realidad es la que quizás se ha de manejar con exquisito cuidado.

      A veces creo que hay quien confunde, para mal, la enorme posibilidad de conexión del ser humano, a través de Internet.
      Feliz semana. Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.