sábado, 21 de julio de 2012

Jugando con ganchos de percha.

Tomado de Google
Los cinco lustros no consiguieron descabalgar el vestido del gancho de la percha. Sólo me sorprendió que el tiempo respetara el blanco satén.

Me agarré a ti como al gancho de una percha. En un inútil gesto de sujetarme yo. En el armario de tu corazón, ninguna barra adornaba tu interior.

Los diecisiete puntos de sutura 5/00 no podrían disimular el arrebato de una noche de disfraces, donde ella, de tigresa con vistosas rayas, y él de pirata sin parche en el ojo, y con un gancho de percha por garfio, se amaron apasionadamente.

En la oscuridad desarrolló el tacto, y, con el ojo ensangrentado, buscó el satén de la blusa que conocía. La azul celeste, con lazo a la cintura. Estaba  allí, en el armario,  ante una presencia no prevista, con pánico de clavase el gancho de la percha . . como en efecto, pasó.

Nadie escuchó el sordo golpe del gancho de la percha al penetrar en su cráneo. A decir verdad, entre el ruido de la tómbola de la avenida, su grito pasó desapercibido.

¿Quién cogió los ganchos de las perchas?. Ando loca buscando entre triángulos cargados de ropa y amontonados en el suelo, mi blusa preferida.


Entre ganchos de perchas, y perchas sin prendas marcadas por nombre alguno, ella se perdía en un mar de piezas  de ropa por colocar y ordenar.
En un vano intento de poner cordura a lo intangible, su mente se había ido impregnando, lentamente, de una densa  niebla. Su memoria construyó una  ciénaga sin mapa con cinco nombres de los que sólo sabía que habían formado parte de su vida. 

Llevaba un rato pensando por qué me duele la espalda. Cuando Alex agarra el gancho de percha que sobresale por mi nuca, y me advierte del caso, pienso si mi despiste no estará tomando una dimensión exagerada

2 comentarios:

  1. Una pandilla de niños pirata corría por la alameda, ataviados con vistosos ganchos, asomando por las mangas demasiado largas para aquella pequeñez, gritando mas que cantando, con cien cañones por banda....
    Un abrazo

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  2. ...viento en popa..., los ganchos se enganchan en los hilos de las perchas. Jugando a un corro de la patata imposible.
    Permiten un abanico de colores y texturas y miles de ideas por plasmar.

    Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.