martes, 14 de agosto de 2012

Soneto de amor desvanecido.

Se me atraganta el aire en la garganta
al verte pasear por la avenida.
No hay rejas materiales que me impidan
saludarte, como al sol cuando se alza.

Sabor  a sal y sueño en las pestañas.
Sonidos de tu voz que aún anidan
entre mis despertares, que no olvidan,
tu suave animación en las mañana.

Con mano de azul y agua dibujabas,
en otras madrugadas, mi cintura,
como una flor, alegre e irisada.

Nos recuerdo, como unas miniaturas,
en busca de un refugio en esa cama
que vestimos de amor. Y de locura.


8 comentarios:

  1. ¿Un amor lejano? ¿un reencuentro en el verano? ¿porqué no un saludo y otro comienzo?
    Besos veraniegos.

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    1. No sabría decirte Laira. Gracias por tu lectura y ahora que tú lo dices, quién sabe si ante un desvanecimiento basta un retomar de un nuevo encuentro.

      Un abrazo bajo sombrilla- (Agosto, los recuerdos y los calores)

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  2. ¡Espléndido soneto Albada! ¡Me vas a obligar a escribir otro en mi blog! ¡Eso no se hace!

    Un abrazo andaluz

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    1. Jajaja. No Groucho. Sabes mejor que yo que no espléndido. Si escribes en tu blog..por supuesto lo leeré. Encantada.

      Un abrazo casi catalán.

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  3. Albada, descubro, a lo mejor es culpa mía, tus cada vez más frecuentes incursiones en la poesía. No hay cosa que me agrade más que seguir el sustrato poético en cualquier escritor. Porque ahí está su esencia.
    Y la tuya me gusta. Un abrazo.

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    1. Gracias Francisco. Son incursiones que salen de una forma bastante fluida.

      Me alegra que pueda gustarte. Un abrazo.

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  4. Algunas veces se puede retomar el pasado, queriéndolo traer al presente. Pero tal vez sea mejor revivirlo en el recuerdo de lo que fue. Por si las moscas, no rompamos su magia.
    Un besote y mil disculpas por mi tardanza. El tiempo se niega a aliarse conmigo.
    Besotes tardios con sus intereses de demora correspondientes

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    1. El pasado está ahí. Seguramente cualquier intento de traerlo al presente se desvanece pronto. Pero la verdad, este soneto no salió de mi experiencia.

      Venga, pues un abrazo con las pilas puestas en el reloj de bolsillo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.