viernes, 28 de diciembre de 2012

Liberando la libertad de ser libre para ser.

Gentileza de parris



Por creer en tus palabras, querida amiga, me ví a mí misma. 
Me pregunté entonces  si me sentía amada como deseo serlo.

La respuesta voló desde mi corazón a  mis labios 
propulsada por una catapulta cargada con fuego: No.

Sin libertad para expresar de una forma u otra mi forma de ser, 
aunque él insista en que quiere lo mejor para mí… 

Si no  puedo ser quien soy yo...¿quién soy con él?  

Me queda una palabra para conseguir la libertad. 

Él la encontrará en una nota en la jaula rota: Adiós.

6 comentarios:

  1. Con una afilada navaja, que es una palabra, cortas con un sinquerer sinsentido que no te reporta nada a tu vivir creativo.
    Un abrazo.

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    1. Las navajas toledanas son muy especiales. Un vivir creativo sería un oficio perfecto. Me gustaría llegar a ser una senior en la disciplina del vivir viviendo. Conviviendo con la vida, en una vida consciente y libre, hasta el final de los finales.

      Gracias. Un abrazo. Bon Any Nou

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  2. Cuatro letras para evitar una condena en vida.
    Muy bien.

    Besos.

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    1. Las más bien empleadas. Sin duda.
      Son muchas las mujeres, demasiadas.

      Un cordial saludo y feliz salida de Año.

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  3. El adiós, efectivamente, puede ser una palabra definitiva. Como es un acantilado, por ejemplo, o el corte de una navaja toledana, que tú mencionas más arriba. Creo que proviene del "a dios te encomiendo", del ayer. Entiéndete con él, que conmigo ya no hay nada que hacer, continuaríamos hoy.
    Para mí, saber decir "adiós" puede ser tan importante como "te amo". al fin y al cabo son esclusas con las que cercamos ese espacio denso de intimidad en la que queremos estar, fluir, solos o con alguien. Acércate porque te elijo o aléjate porque ya no estás, o no estoy, ay, en tu vida, viene a ser, en definitiva lo mismo. Pero vivirlo es otra cosa, o la misma. La faz y su envés, o revés, con dobladillo.
    Qué coincidencia, hace poco escribía yo también sobre las despedidas.
    Pero hoy es día de bienvenidas. sobre todo al Año Nuevo, que debe esperarse con el zurrrón de las ilusiones lleno. Y eso te deseo hoy, de corazón, a ti, amiga Albada. Y que te duren hasta la próxima Nochevieja. Un fuerte abrazo y nos vamos leyendo.

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    1. La convivencia entre hombre y mujer la entiendo muy compleja, y a la vez muy simple. Con mil esclusas que delimitan espacios mentales, silencios necesarios, caricias obligadas o decenas de situaciones. Pero desde la libertad de ser.
      Sin esa premisa no hay espacios que defender ni acotar, ni pactar, ni ceder. El maltrato físico es la punta de un iceberg de inmensas proporciones de un psicológico. Previo, concominante o exclusivo.

      Ese que no deja hematomas más que en la autoestima de una mujer (casi siempre, porque hay maltrato hacia al hombre). Es fácil medir el diámetro de un morado, la profundidad de un navajazo. Lo que es más difícil es cuantificar el daño que sufre un ser humano en continuo menosprecio de sus capacidades y libertad.

      Un abrazo, desde un hola continuo, ya que aquí, en una serie de micros tratando la libertad, tocó la palabra adiós, como sistem de supervivencia.

      Feliz año. Nos leemos, cómo no. Un fuerte abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.