lunes, 10 de diciembre de 2012

Los pequeños regalos, pequeños relatos

Obra escultórica de solsanchez.es

Reconoció un soplo de acerolas en sus oídos
Escribió lo que veía con actitud de pintor.
Las frases iban desplazándose por la blanca pantalla,
Adelantaban espacios, se demoraban o se escondían.
Trazaban un mapa del tesoro en un pergamino azul.
Olvidaba entonces si era martes o si era viernes,
Solamente leía lo que había plasmado la tinta invisible.

Calculaba la longitud del texto, el ritmo, el “tempo”.
Organizaba una lectura que para ella aprobase.
Recopilaba impulsos, sensaciones e ideas previas
Tonteaba con el aire, la respiración de comas y de puntos.
Oía el rumor de las  amapolas al abrirse sobre el verde.
Se disponía a pulsar la vista previa y oprimía el Publicar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.