miércoles, 6 de marzo de 2013

Hombre de espaldas a la luna

Gentileza de parris



La luna llena miraba al hombre de la silla. Leía, sin tregua, el guion no escrito de su vida. El aire de la noche llegó rauda. Esa misma que nos sube y que nos baja. Esa misma que nos trae y que nos lleva.
La noche entre los recuerdos, o nombres, o  meras huellas de playa. La noche y su hálito a soledad y descontento. La noche de la rabia.  Aquella de una gran, y la ridícula nada.
Le conté un cuento. Del “érase una vez”. Donde el cocotero de una isla inventada, se quedó sin naufragar. Entre arrecifes de playa, cautivos de la alta mar.
El hombre atribulado notó la brisa henchida de salitre y lluvia fértil. Esa cargada de vida. La brisa que moja a los pinos, con su flores, y sus abejas, y sus colores a sol, y su sabor a verano o a jazmines encendidos..
El hombre miró al horizonte, con la sombra de la luna apuntando hacia el norte de su vida. Sin vestigio de nuevas noches, ni esperanza de nuevos días.

El hombre se alzó de la silla, desentumeció las piernas,  se secó una lágrima cautiva, levantó su frente marchita, sin Gardel en la solapa, y se puso a  caminar. Por una playa sin mar.

8 comentarios:

  1. En algún momento de la vida nos ha sucedido algo así, es tan grande la catarata de recuerdos y de experiencias aún no vividas que se confunden y no permiten que podamos discriminarlos.
    En lo personal, luego de momentos como el que acabas de describir tan bellamente, me coloco los auriculares y me doy un saque de música muy fuerte y muy potente.
    Un fuerte abrazo, amiga.
    HD

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    1. El empuje de esa música levanto de alguna forma el alma alicaída, hechizó la pestañas para mirar con ganas de y acabó levando anclas de los norays que ataban aun hombre, a una silla, o aun papel.

      Un abrazo grande Humberto

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  2. Renació y siguió su camino.
    Bendito cuento mágico.

    Besos.

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    1. Los cuentos encadenan el alma a la libertad del niño que escucha con simple fe.

      Gracias Toro. Un abrazo

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  3. Cada vez me doy más cuenta que eres una poetisa en origen y que, a posta o inconscientemente, "infectas" de manera sutil y maravillosa tu prosa hasta no saber bien donde empieza o concluye cada género en tu obra.

    Como siempre, es un placer leerte.

    G.T.T.

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    1. Inconsciente, no te quepa duda. La magia de los cuentos levantan anclas en los anclajes dormidos del alma que espera.
      Le ofrece alas que no pesan, con polvo de imaginación y altas dosis de capacidad de intentar volar.

      Un abrazo G.T.T.

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  4. Hay que ver lo que les cuesta a algunos reescribir el guión de su vida. Pero, al fin, aunque sea tambaleantes, siempre hay alguna brisa que nos zarandea, menos mal. Hala, me voy a caminar.
    Abrazos

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    1. Cuando salgas a caminar, vigila a tu sombra, tanto si es lunar como si es solar. Porque a veces, en raptos de locura, se emancipan de los talones, quedando tan atrás de uno mismo, que ni con lazo se la puede cazar. Broma.

      Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.