jueves, 14 de marzo de 2013

Tiempos para no olvidar. Libros y terror.

Imagen de Internet


Me puesto a hojear artículos y hay una curiosidad que me ha llamado la atención. Hablo de 1933. Hablo de una noche que no se debe olvidar. Hablo de la noche del terror para los libros, los autores, la literatura, y sobre todo, la libertad.

Los autores censurados por los nazis por “antigermánicos” abarcan autores ya reconocidos , como Sigmund Freud, Karl Marx, , Ernest Hemingway, Herman Hesse, Stefan Zweig o Heinrich Heine, siendo considerados enemigos del Tercer Reich.


Esta ubicación en la época nazi se llamó La Plaza de la ópera ( Opernplatz).  Esa noche los libros fueron recogidos por los "camisas pardas" y por miembros de la Juventudes hitlerianas, para ser quemados después.

Joseph Goebbels, el Ministro Imperial de la Ilustración y Propoganda urdió la acción de hacer la enorme hoguera.


Aquella noche de Mayo, el día 10, en Berlín  la plaza de Bebelplatz cobijó un fuego que hacía arder páginas como lágrimas sobre los tiempos oscuros que se avecinaban, implacables sobre la libertad.







La casualidad había hecho que el poeta Heinrich  Heine hubiera escrito en 1817: "Allí donde se queman libros, también se acaban quemando personas". 









Acabó siendo premonitorio.  Hoy, en el centro de la plaza se puede ver una losa de cristal que tapa un cubículo rodeado de una blanca estantería vacía, cuyo tamaño sería aproximadamente las que ocuparían los libros quemados aquella noche. Unos treinta mil volúmenes.

10 comentarios:

  1. Ahora, los tipos de esa ralea son seres cultos, visten trajes de marca, y se reúnen en congresos y parlamentos. Por eso han aprendido, ya no necesitan quemar libros, han eliminado el afán de la lectura. Tampoco necesitan quemar a los lectores, basta con provocar que se suiciden,
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jolines...Tan cierto que hace estremecer, Armando.

      Los lectores están cautivos de mensajes instantáneos, de realidad que a veces ni es tal, de imputs "informativos" que un post de más de un folio se considera excesivo.

      Pero el libro, con olor a celulosa y aventura por abrir, no se destruye. Se transforma. Un abrazo de papel.

      Eliminar
  2. Cuando recuerdas estas cosas quieres consolarte pensando que pertenecen al pasado, pero es un pasado tan preocupantemente cercano que pone la carne de gallina.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cercano porque es presente de subjuntivo. Broma. El pasado no se puede ignorar. Porque remite al presente de indicativo.

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Qué razón tienes Albada, el pasado no se debe ignorar.

    Me gusta esa conexión de la frase del poeta con los hechos acaecidos después. Yo creo que ahora se "quema" la cultura de diferente forma, pero en el fondo, que nuestros dirigentes no "amen la cultura" significa un retroceso de miles de años. Otras civilizaciones la amaron y gracias a ellas prosperamos y somos parte de lo que somos.

    Buena entrada que me guardo en el bolsillo.
    Besos Albada ¡me ha gustado mucho!.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Laura.

      Cuando un gobierno ampara como bien culturla la taruromaquia mientras sube el IVA de los libros, teatros etc, es que algo no está bien.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  4. Estuve en esa plaza hace dos veranos.
    De aquel viaje a Berlín volví sobrecogido.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una alegato a la cordura. Un arrebato de rabia a los que alguna forma nos devora:esa inmensa estupidez... arrolladora.

      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Y tanto que si.
    No debemos olvidar lo que ocurrió.
    Jamás.

    ResponderEliminar
  6. El odio a los libros, es el odio a las palabras, a las ideas, a los pensamientos, a todo aquello que nos hace libres.
    Quién odia un libro, odio a su entorno, odia la libertad.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.