lunes, 22 de abril de 2013

Como Sherezade, inmersa en el deseo de un cuento eterno



Me implico en un ectoplasma, al que doy vida, dejando que hable por sí mismo.

Le dejo navegar entre los mares. Entre los rincones. Por las dunas. Por los páramos helados, o sobre sus prados, cuajados de flores explosivas.

Me dejo invadir por su presencia, cuando revolotea en el aire con un nombre, con una idea o silueta  de promesa próspera de pretendida esencia.

Sólo entonces, es cuando me enfrento al reflejo de ese otro que bien hubiera podido ser yo. De haber tomado otro rumbo, de haber nacido en otras latitudes, de tener bajo la piel otros olores. De tal modo, que los personajes cobran vida cuando yo soy el objeto de su deseo, y ellos crecen o se encogen cuando les alcanzo, o no,  entre las redes de mis sueños.

Como un sultán que espera que se acabe el interminable hilo de un carrete. Buscando ser redimido de un engaño eterno.


6 comentarios:

  1. Pura poesía tejida de manera sutil donde todo es voluble y cambiante, para que no acabe el deseo de vivir inmersa en ese cuento eterno.

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    1. Gracias. El deseo de existir es parte del juego del personaje, y del creador, en un juego de espejos.

      Un abrazo y feliz día lel libro

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  2. Otro rumbo, otras la latitudes.
    Più nessuno mi porterà nel Sud.
    E questa sera carica d'inverno
    è ancora nostra, e qui ripeto a te
    il mio assurdo contrappunto
    di dolcezze e di furori,
    un lamento d'amore senza amore.

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    1. Este fragmento es de nuevos sures. De azul y blanca cal. De oscura sierra y de un claro mar.

      En otras latitudes y otras pieles, mis ojso hubieran visto otros aromas, dando forma a sueños diferentes, a los que ahora se estremecen en mi boca.

      Por la poesía. Un abrazo y feliz día de Sant Jordi y del libro.

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  3. Creo que era Platón quien decía que el tiempo es una imagen en movimiento de la eternidad. En ese tiempo, como en un carrete nos desenvolvemos todos, nosotros y nuestros personajes. Hay que ver qué cuento el tuyo, para no dormir.
    Un abrazo.

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    1. Los cuentos para no dormir, son los que permiten ser al tiempo, el sultán por unos ratos, y Sharazade en otros instantes. Hasta dejarnos sin aliento.
      Como en esas mil y una noches, sin más sueños, que un libro de poesía, ficción o puro cuento.

      Un abrazo y feliz día del libro, Amando.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.