domingo, 14 de abril de 2013

Escalando con mi miedo entre tus formas.

Tomado de Internet

Subí descalzo. Púber. Tenso.

La línea de tu cintura. La de tu pecho. 

La de tu cuello. La sima donde derrapar entre arrecifes.

Dibujando tu cara hasta hundirme en  el abismo de tus ojos.

Buscando lo imposible en ese sabor a esmeralda entre tu pelo.

            Hoy, desde la mínima baldosa, dejando atrás la escalera de cuerdas, 

piso con un pie la  delgada línea que separa el cielo del infierno.

Muevo mis brazos como un funámbulo  al rachear del viento.


Te veo entre la multitud expectante, con tu mirar sereno,

y anclo un corazón de lobo a mis entrañas.

Dejándome caer. Ciego. Necio.



6 comentarios:

  1. Yo también subiría para acceder al interior de esa foto.

    Besos.

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    1. Me alegra de que te gustara la foto. Si además te habló el texto, ya brindo doblemente por las escaladas sin cuerda de seguridad, y el funambulismo.

      Broma. Un abrazo

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  2. Subir, escalar, trepar, reptar hacia la altura de su cuerpo, para encontrarse con sus latidos, y quedarse atrapado entre sus brazos.

    Muy sensual y bello tu texto, Albada, me ha encantado, así como la imagen.

    Un beso.

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    1. Reptar la dimensión de un cuerpo para atrapar la incertidumbre de un destino a cara o cruz, pero es este el tema que quise exponer, la línea entre cielo e infierno a través de una pasión primigenia.

      Ascenso-descenso. Formas en la escritura.

      Un abrazo.

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  3. En materias de amor, todo es funambulismo, posiblemente todo caída.
    Un abrazo

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    1. Si existe materia que se llame amor, el funambulismo tiende al de la caída, porque el corazón, a diferencia de la razón, tiene tendencia suicida.

      Una abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.