lunes, 27 de mayo de 2013

La fe en caída libre.

Cuadro de Tomasa Martin, tomado de Google

Me agarro al hilo de una cometa,
con todos los colores que existen
y algunos más que me invento.


Me dejo atrapar por la corriente cálida
de un planear sin prisas, latiendo suave.
Hasta que me doy de bruces,
contra la persiana cerrada,
y de un gris marengo de esta realidad.
Cuando la corriente es fría y choca.

Prensa opresiva, doliente, cruel.
Proyectos inconclusos,
futuros imprecisos,
dolores trémulos.

Falta de fe. Falta de risas

Levanta, me digo...y vuela.


10 comentarios:

  1. No, si volar, vuelo... Pero está todo lleno de parabólicas.
    Un abrazo

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    1. No, si mover las alas ya lo intento...pero el gris marengo es empalagoso.

      Un abrazo.

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  2. Cuando todas las ilusiones, esperanzas y proyectos se hacen trizas, ¡qué difícil es levantar el vuelo!
    Besos.

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    1. La prensa, la calle, las tiendas...todo parece de un color a desengaño y estafa.
      Pero el hilo de la cometa puede alejarnos un poco, con el viento, de ese gris cetrino.

      Un abrazo.

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  3. Quisiera agarrarme al hilo de la cometa de tus letras y ... volar... volar muy alto para disfrutar del placer de sentir esa libertad desde tan altos vuelos y poder contemplar la belleza que nos rodea desde tan alto, sería un placer inmenso.

    Un beso.

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    1. Te agarraste al hilo. Te sumergiste en el algodón blanco de sueños sin otoño.
      Viste de sur a norte los latidos de las aves. Las fusiones de las gotas de la lluvia.
      Y cuando, en suave aterrizaje, descansaste, la luna, sin cráter alfombrado te vistió de sueño.
      Y en él, las imágenes vistas volvieron a cobrar vida. Una y otra vez.
      Cuando quieras, te despierto, pero me gustas así... dormida, soñando sueños.

      Un abrazo.

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  4. Fe?

    Jajajjaja

    Que graciosa.

    En fin...

    Besos.

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    1. Bueno, la fe la intenta localizar, pero no lleva GPS.

      Un abrazo.

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  5. Sujeto por un cordel, mi vuelo me permite contemplar desde las alturas, los grises de las nubes, llorosas por el tiempo, los rojos de las tejas, encendidas de familiaridad, no puedo alejarme iniciando un recorrido a lugares desconocidos, sigo viendo un panorama del cual quiero privarme, pero me retienen, por suerte las risas de los niños me compensa de la falta de fe en los hombres.
    Un abrazo

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    1. El repiqueteo de las risas infantiles nos sujetan al bramante de una cometa que nos negamos a dejar de la mano.

      A través de su vuelo, sobrevolando colinas de expectativas, montañas de esperanzas, dunas de titulaciones y barcos varados, sentimos que siempre hay que dejarse llevar por el viento, para mirar lo bello que es vivir, a pesar de los pesares.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.