miércoles, 19 de junio de 2013

Foulard de negra seda

Foto de Google

Vivía rodeando un cuello, en un nudo de artificio.
Enseñoreándose sobre un torso y abierto a las caricias de la brisa, de un mar con olas de chiribitas.

Se mantuvo a horcajadas de una pasión sin rumbo.
En un paquebote con vocación de Titanic. Atado a dos dudas y cuatro preguntas, hasta que llegaste tú.

Conservó el apresto y el perfume a madreselva.
Con esa convicción de vagabundo. Reteniendo entre sus hilos de negra seda, su afición a una locura por domar.

Pero cuando aterrizó en tu cintura...
          supo que era su casa grande y su patria chica.
                                        Este foulard no quiere ser un soneto. 
                                                    Quiere navegar entre las pestañas de  su color negro, 
                                                                                                         que sólo piden… soñar.

7 comentarios:

  1. Negro, sin color alguno,
    negra ausencia de luz,
    luna oscura sin rostro,
    con foulard de atillo,
    que su negra presencia,
    a ratos mata.
    Aguas negras desbordadas,
    sin respetar barcazas de satén,
    cuyos navegantes yacen,
    cual vagabundos necios.

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    1. Negro, como el cielo negro.
      La tela es de una seda tratada, con ilusiones de niño.
      La caída, como un tobogán de espumas y de senderos.
      Lo longitud la justa para llegar de la cintura hasta el cielo.
      Y sus flecos diseñados para hacer cosquillas en el mar de los deseos...

      Si existe...lo compramos. Para dejar de vagar.

      Un abrazo

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  2. Vale, un soneto, no. Pongamos un caligrama.
    Abracitos

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    1. Vale...pensaba hacerlo pero no vi la manera...

      En serio, he visto excelentes calígramas pero mis intentos mejor no los escaneo. No sabes mi caligrafía lp rara que es. Broma.

      Un abrazo.

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  3. Negra seda, como caricia para la piel, sentirse envuelta entre ella es rodearse de melodía entre la piel.

    Un beso.

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    1. Si aterriza en un talle de nardos, con sabor a caracolas de mar y olas de ternura, habrá llegado a puerto.
      Pero como todo lo importante, este foulard es difícil de localizar, porque partió de un sueño de escalera de color y el viento del mestral lo va llevando, en un viaje de pieles por adoptar.
      Ojalá llegue sano y salvo al abrigo de un puerto. De rocas y luz, de azúcar sin sal, cuajado, como un cielo negro de estrellas que huelan a mar.

      Un abrazo.

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  4. Estás pasando por un buen momento, verdad?

    Da gusto leerte.

    Besos.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.