martes, 20 de agosto de 2013

Libertad presa


Esa libertad, entre vuestros prejuicios, es mi condena.

Llegué a Barcelona invitada por “Abogadas sin fronteras”. No tengo inconveniente alguno en mostrarme sin niqab. He invertido mi tiempo y mi esfuerzo para ser una profesional con suficiente cultura e información para entender esa libertad.

De hecho mi trabajo consiste en que mis clientes gocen de ella eludiendo ir a prisión.


Cuando aquí la gente me ha mirado de forma insolente, agresiva y despreciativa por,  pasear por la calle con una prenda que yo he elegido llevar, me ha llevado a pensar que la palabra libertad, a veces, tiene lecturas difíciles de delimitar.

4 comentarios:

  1. Es difícil de creer, qué una persona lleve voluntariamente, por imposición de unas reglas de carácter religiosos, una prenda que en circunstancias normales no llevaría. Ante la libertad del individuo se impone la de una sociedad en la que una religión no debe imponer sus criterios a la población, en este caso exclusivamente femenina.
    La discriminación es intolerable en cualquier momento y lugar.
    Un abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo, Alfred. Intenté ponerme en su piel, en la esa abogada, pero no pude.

      El texto era el intento de acercarme a ella.

      Un abrazo

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  2. Vivimos esclavos de nuestros prejuicios, nosotros mismos somos los que nos atamos en cadenas impidiéndonos caminar libremente.

    Un beso.

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    1. Yo creo que una mujer vive esclava de mil prejuicios, pero este del vestuario, me resulta doliente. No logré sentirme implicada.

      un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.