sábado, 3 de agosto de 2013

Noche vestida de jazz


                                                 Versión de "Try A Little Tenderness"



Habiendo superado los tropiezos de un aplazamiento en la cita para cenar juntos, el encuentro había sido un momento agradable, distendido y cálido.

Perseguían  alargar la magia de las cosas bellas por inesperadas, dando una oportunidad más a la noche y a los sentidos

La penumbra del rincón albergada a una pareja  a punto de echar a andar.

Ella estipulaba con sus ojos el tacto de sus manos, y él calibraba con su oído a través del tono de la voz, el aroma de su cuello.

La música tejía telas de araña entre los debutantes en el arte de entenderse, para entregarse.

El pelo de ella rozó el antebrazo de él, dejando prendidos anhelos, entre las notas de un saxo describiendo rizos, sobre un claro oscuro de ébano y marfil.

Pasó la luna sobre la noche, vestida de jazz


6 comentarios:

  1. A mi me gusta más el blues que el jazz para esto encuentros. Pero ya se sabe, para gustos colores.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como bien dices, contra gustos...colores. Ambos son improvisaciones en la noche, en la tarde que huye abriendo sueños a las horas según pasan.

      Un saludo, Nel.

      Eliminar
  2. Marrón casi negro en las entretelas, marrón claro en las miradas, marrón chocolate en los sentidos, apagados tones ocres en los oídos, y mucha complicidad sobreentendida, acompasada en los suspiros, dándose aire tibio en los besos, que alimentan una dorada velada.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ocres que van pasando por la gama de los pigmentos, que captan de poco en poco el aroma, con el pasar de los tiempos.

      Los suspiros, como la savia que alimenta, desde dentro, el gotear de los besos, entre notas de piano, y un saxo sonando lejos.

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Pues sí, pasó la luna sobre la tersura de este texto y quedó, al final, su sombra dulce, dando cobijo a a las fragancias y las melodías de una noche tan especial. Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pasó la luna, y la madrugada les encontró en un banco, dejando que la luz fuera lenta al disipar las sombras de la noche vestida de jazz.

      Les vi, desde el autobús de la calle aliento, esquina con esperanza. Aprovechando un semáforo en rojo del tráfico sereno de la madrugada, de una ciudad con mar.

      Un abrazo.

      Eliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.