jueves, 5 de septiembre de 2013

Corazón de canica

Foto de Belibeli

Recogido el hatillo de corazón de vidrio, encendido el motor interno, se dispuso a rodar por ahí. Sin conciencia de ser.

Revoloteaba entre otras compañeras, en una peana de cristal amorfo, transparente y limpio. Ésta estaba sustentada por dos flejes a unas esquinas, aunque ella no podía divisar desde la aparente ingravidez, qué mecanismos eran responsables de la inmaterialidad fingida.

Era feliz, sin saberse. Sin sentirse. Sin ser más que esa esfera de vidrio con vocación de cristal de cuarzo perfecto.

En cuanto llegó un ave a la estancia de la quietud permanente y plácida, la vibración del aire hizo desestabilizar el escenario.

Ella detectó una aceleración hacia un extremo. Sintió miedo. Tomó conciencia. Adivinó sin cerebro ni experiencia que su destino estaba marcado por un gradiente en la peana, que la conduciría a su propia aceleración centrípeta y con ella a su final.

La canica tomaba velocidad de forma imperceptible ante mis ojos, y con ella, iba asimilando todos los conceptos del ser. Supo de su inicio, de su existencia,  de su presencia…exactamente cuando experimentaba la certeza de su vida y de su muerte.  

La vi caer de refilón, irisando el reflejo del sol sobre la pared blanca de mi despacho. Eché mi mano hacia el aire, en un gesto automático para detener su marcha.


Rebotó suavemente en mi plama, y la contemplé en su caída al suelo,  con un sonido a último suspiro, dotado de vida consumada, al consumirse.

16 comentarios:

  1. Una simple canica ha dado para que hagas un relato muy apasionante sobre el ser y sus "estancias" en este mundo.
    Cordial saludo

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    1. ¿Una canica consciente!. Tal vez como todas ellas :-)

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  2. ¡Qué ingenioso Alborada2! Has construido toda una metáfora de la vida.
    Saludos y mi cariño.

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  3. Vale, pero finalmente ¿entró al gua? Es que nos dejas con el alma en vilo.
    Abrazos de un jugador de gua(canicas) hace cincuenta añitos.

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    1. Seguramente entraba en un gua: Cuando me acuchillé para mirar bien, parecía incuestionable.

      Un abrazo.

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  4. Nunca se me hubiera ocurrido que se le podía sacar tanto partido a una canica. Yo, como Amando, me limité a jugar con ellas (chiva, pie, tute y gua).

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    1. Hay objetos que sugieren mil posibles entidades. Las canicas, por su densidad, su composición, su rodar y sus colores, me han resultado siempre muy atrayentes.
      Hasta he tenido un sueño precioso con lluvia de canicas.
      He jugado muy poco con ellas, pero mis hermanos eran expertos y grandes consumidores de estas esferas tan manejables como atractivas.

      Un abrazo.

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  5. Cada canica era un universo de colores donde la magia envolvía la infancia.

    Besos.

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    1. Como un pequeño planeta azul y blanco, en un universo por poblar de infancia y mirada sorpresiva y audaz.

      Un abrazo.

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  6. Una canica verde se asomó a un principio de verdad lejana, a una historia compartida, a un juego con posibilidades dispares, encontró un final feliz por buscado.
    Un abrazo.

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    1. Una canica azul compartió peana con una música suave, con una vibración sutil, llegando a encontrar en la luz, la fuente para vivir.

      Un abrazo.

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  7. Una canica traviesa que no para quieta y va rodando entre tus letras, una canica que rebota en tu mano, y se hace notar en tus renglones, una canica a la que agradezco, por haber sido protagonista de tu preciosa entrada.

    Un beso.

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    1. La canica estuvo ausente hasta que la vibración, de la palabra tal vez, la hizo vivir.
      Fue esa propiedad la que condujo a que pudiera ser protagonista, pero rueda por ahí, ahora que las tardes son más cortas y las marejadas se pasean por la playa de sus cristales de luz.

      Un beso, María.

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  8. Una canica muy especial ya que ha sido protagonista de tu relato, ¡Bien!


    Saludos

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    1. Me gustó "conocerte" y agradezco tu lectura.
      Siente ese rincón como tu casa, donde hasta las canicas y las pantuflas pueden estar a su aire.

      Un cordial saludo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.