martes, 15 de octubre de 2013

Decapando el óleo


El barro se derritió en un asfalto negro, de hilachas desatadas, de dudas contenidas.

El olor era a lágrimas de rímel corrido, por las noticias aberrantes, por el dolor injusto.

Dibujé tu cuerpo, con pincel de marta, incienso de canela, y lunares de mi falda.

Estabas tan bello en ese  caos de cieno de sabor a alquitrán, que no pude mirarte.

Decapando, conseguí dejar el rastro diluido de tu espalda, de tus hombros, de tus nalgas.

Como un recién nacido. Para empezar a dar forma a otra vida, con olor a renacida.

6 comentarios:

  1. Lágrimas por el dolor injusto y creo ver un renacer a una nueva esperanza.
    Besos

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    1. Estamos viviendo tiempos en que vemos tanto dolor injusto, que me ronda la idea de borrar contornos para redefinir volúmenes. Gracias por tu lectura.

      Un abrazo

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  2. Del barro, de las cenicas, de las lágrimas, saldrá algo bello, un cuerpo que nos haga sentir esperanza en el futuro.
    Saludos.

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    1. Creo en ql futuro, en uno mejor, que igual pase por esos raspados que eran oropel.

      Un abrazo.

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  3. Después de un paréntesis en el que estuve ausente, regreso con muchas ganas de volver a saborear tus preciosas entradas.

    Lágrimas que bañan los ojos para ser lluvia en la mirada y cauce en el alma.

    Un placer, leerte, querida Albada.

    Un beso.

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    1. Es tiempo de demasiada lágrima, que no ennoblece. Quizá haya que difuminar, limar o redefinir para hallar nuevos contornos menos bellos en apariencia, que den mayor fuerza al contenido.

      Pero es un simple ejercicio. Un placer tu vuelta.

      Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.