jueves, 31 de octubre de 2013

Desde mi urna


Hoy sé que no irá a columbario alguno. Tan orgulloso de ser ateo, reposo en una urna que le obligaron a comprar, la más sencilla, porque para él igual sería un recipiente hermético reciclado de conserva.

Cuando le dicen que si no le  preocupa no haber respetado mi deseo de alimentar con ellas los pinos de un balcón al Mediterráneo que me vio crecer, y que acabó conmigo, aduce que el alma no existe, por lo que las cenizas que guarda en la casa, por no saber qué hacer con ellas, además de no nutrir, contaminan.

Yo estoy en la urna que le dieron, aún en la caja blanca que le entregaron y que va llevando en los traslados de piso. Siempre la coloca en el rincón de algún altillo, que sólo acaba recordando en el siguiente traslado, con el vaciar de los armarios y cajones.

Tiene razón, de mi paso por la vida queda lo que hice y lo que no llegué a hacer. Lo que dije y lo que no llegué a decir.

En una máxima expresión molecular quedan dos hijos y algunos papeles jalonados de palabras que un día escribí.

Sólo hoy salgo a echar un vistazo por esa vida, supongo que por trasiego de almas que durante estos días andan por todos lados, y que producen una reacción magnética solidaria, por llamar de algún modo a lo que me pasa sólo tal día como hoy.

Ahora saldré a dar un garbeo por este nuevo piso, veré cómo los chicos han crecido desde el año pasado y volverá a extrañarme no verme reflejada en los espejos que encuentre a mi paso. Lo entiendo perfectamente, pero sin embargo seguiré percibiendo mi extrañeza por ese anclaje que queda a la vida mortal, que uno no logra acabar de romper.


Ellos, los niños,  me siguen recordando cada día…todavía.

Antes de regresar a mi urna, miro los restos de unas castañas asadas en un plato del comedor, la cajita de panellets huérfanos que quedaron, y sin más dilación, antes que salga el sol, me regreso a mi hogar.

10 comentarios:

  1. Me ponen de los nervios esas personas tan prendadas de sus convencimientos que no son capaces de respetar la discrepancia de las demás.
    Me ha gustado mucho el relato.
    Un abrazo.

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    1. Un abrazo virtual en un día que las almas, tan oníricas anda por ahí e fiesta mayor.

      Nos vemos. Un abrazo.

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  2. Ojalá fuera así por muy triste que parezca.

    Besos.

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    1. No es triste, creo. Me pareció una manera de ver lo que se puede ver. Broma.
      Ojalá.

      Un beso.

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  3. Un relato muy bueno. Genial la mezcla entre frialdad y nostalgia con la que el narrador habla de su anterior vida desde la urna (me ha gustado especialmente la reflexión "por no saber qué hacer con ellas, además de no nutrir, contaminan"). Si no te importa, me quedo por aquí a seguir tus historias :)
    Un saludo!

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    1. Encantada de tu visita. Es una casa muy sencilla, ya ves, mi rinconcillo.

      Bienvenida y gracias. Un saludo:-)

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  4. Querida Albada-paula2, despues de algún tiempo desconectado de este mundo virtual - especie de limbo entre el mundo real y el intangible, que nunca conoceremos - observo que sigues escribiendo no sólo bien sino que te superas día a día. El relato, a pesar de su "posito d'amargura" que decimos los andaluces, deja la sensación de haber leído algo escrito desde las entrañas. Te felicito una vez más. Un abrazo de Groucho

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    1. Bienhallado Groucho. Como dice un amigo, qué gran amor el de este viudo, que lleva con él las cenizas, para mantenerla cerca de la vida de la familia en presente. Sí hay un posito amargura, Que las mujeres a veces somos tiquismiquis:-)

      Un gran abrazo, te echaba de menos.

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  5. Qué espiritu tan noble, el del marido triste y sólo, que trasiega con las cenizas de la que fue esposa amada, ahora polvo insensible, sabiendo que no hay punto de retorno y aún así, espera que pueda, ni que sea por un breve tiempo al año, poder disfrutar de ver a los hijos que dejó.
    Un abrazo.

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  6. Desde el pragmatismo de tirar adelante sin ella, le pareció la mejor forma de hacer un homenaje a su presencia. Por eso de la ikusión que pudiera hacerla tener cerca a los niños, aunque fuera una vez al menos.

    Es que la eternidad a ella la asustaba mucho. Y él quería evitarle tan larga ausencia. Cosas de pareja, que llevan tiempo juntos, :-)

    Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.