sábado, 26 de octubre de 2013

Dientes de leche y Daniel o Aitor, o...

Foto de Google. Está en la calle Arenal 8

Había una vez, hace mucho, pero mucho tiempo, un ratoncito que se dio de bruces contra un soldadito de plomo que yacía en el suelo, ante un trozo de queso manchego, olvidado de un bocadillo, en suelo del comedor.
La mala suerte hizo que perdiera de golpe todos sus dientes y le saliera un chichón en su cabeza, con lo que quedó un buen rato sin conocimiento por el dolor de cabeza y lo que es peor, con hambre ante unos efluvios de ensueño.
Cuando despertó, en un rincón, se prometió a sí mismo coleccionar los dientes de leche que se les fueran cayendo a los niños de Primero de todas las escuelas. Urgió un plan. Cambiaría cada diente por un regalo, en compensación al disgusto de perder tan preciado y blanco bien.
Desde entonces, los niños ponen bajo su almohada esos dientes de leche que se caen, casi siempre sin dolor, y  mientras el niño o niña duerme, sigiloso y conocedor de lo que les pueda hacer ilusión,  les deja un presente.
Como no se supo nunca el nombre de tal roedor, le pusieron un apellido común en España, y es por ello, que el Ratón Pérez sigue llamándose de tal modo. Llega a ser tan famoso que en Madrid hay una calle dedicada a él.
Daniel, si un día te llevan a esa ciudad reclama que si tienen tiempo, te dejen ver la placa de la foto que te envío.
Por si ya lo intuyes, me apellido es Pérez y este es mi regalo para el próximo diente que se te caiga. Y no temas, porque cuido bien de toooodos los que he llegado a reunir.
Ahora tendría para comer mil bocadillos o cientos de frutos secos. Pero ya sólo me alimento de vuestra sonrisa melluca y tierna cuando despertáis, 


6 comentarios:

  1. Si es que eres linda, Albada. Ahora mismo le voy a leer la historia del Ratoncito Pérez a Daniel. Que llega en buen momento, ya que el segundo diente se le está por caer, está solo agarrado de una puntita, pero bien agarrado. Lleva así dos semanas. No sabemos si tirar fuerte de él, o seguir esperando a que se caiga solo...

    Un abrazo enorme.

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    1. Caerá solito.
      Ya lo verás. Me alegra te haya gustado. Es un humilde regalo que no compensa lo que a través de ti, él me produce en sonrisas.

      Un abrazo para ambos.

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  2. Estás de un generoso creativo enternecedor.

    Besos.

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    1. El regalo para Humberto Did está fresquito de hoy también.. Igual te gusta, si leíste un post suyo de burbujas cuadriculadas. Y que ...claro, comenté. Es que yo las hago octoédricas. pero con trampa.

      http://www.lenka21.com/el-hacedor-de-burbujas-para-humberto/

      Venga, un regalillo más. Otro beso, Toro.

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  3. La cara de asombro de un niño cuando despierta y ve hecho el cambio, no tiene precio.
    Ver la cara de satisfacción del ratoncito Perez, tampoco!
    Un beso.

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    1. Son de esos recuerdos que los padres atesoramos. El ratoncito que atesore lo que tenga bien coleccionar, pero esas caritas, son nuestro regalo ante la magia de esos cambios, de ese trueque infantil tan inocente.

      Un beso.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.