domingo, 17 de noviembre de 2013

Mellizos divergentes


El hermano regresó días después, para organizar la mudanza de las cosas de José a la casona familiar, y para arreglar el papeleo con la inmobiliaria. La relación entre estos hermanos mellizos había sido confusa por estrecha, desde que entraron en la  juventud.

Cuando hubieron acabado la etapa, de tantas risas, por ser confundidos a menudo, habían entrado en una relación de intento de alejamiento, forzado en apariencia, pero voluntario.

Por la razón que fuese, habían ido haciendo caminos divergentes. Desde la elección de estudios hasta los estilos de vida que tenían a los cuarenta años. Julio había permanecido delgado y fibroso. Cultivaba el ejercicio físico y un orden de vida. Entre los horarios de la docencia en un Instituto, y una familia con dos hijos adolescentes, que necesitaban referencias de buenas costumbres, que les ayudaran a seguir hacia una juventud armoniosa.

Julio había hecho Historia contemporánea, con unas notas brillantes y un destino que fue decantándose a la docencia en un Centro Escolar, en la propia Murcia, cercano a sus padres, y haciéndose cargo de las cosas cotidianas de la madre. Esa mujer, quien ya había entrado en una edad de decadencia física, que compensaba con gran dignidad.

Se había casado muy pronto con María, una mujer culta, de carácter sencillo y alegre, con quien había construido un universo de complicidad, de  cariño jalonado de besos y silencios. Universo donde se entendían sin palabra alguna.

José había estudiado Derecho, haciendo Primero de Primero, Primero de Segundo y Segundo de Tercero, hasta acabar más tarde que pronto, unos estudios que iniciara por cabezonería de la madre. Se había visto haciendo PREU para Letras, como el hermano, con un griego y un Latín que le hablaba en chino, y nula vocación por arte alguno de los que requerían los estudios ofertados. 

Le encantaba charlar con los amigos, correrse juergas debatiendo del prohibido comunismo, probando alguna sustancia que le llegaba, y proponiendo futuros de comunas entre vahos de alcohol y besos robados.


6 comentarios:

  1. Cada humano es un mundo diferente.
    Da igual que sena mellizos o gemelos.

    Besos.

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    1. Los gemelos al verse en el espejo doblemente repetidos, quizá lo notan un poco menos, pero cierto, cada uno es cada quien.

      Un beso

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  2. Cada persona emprende su viaje y llega a su destino, cada persona es un mundo y sus circunstancias, cada persona es distinta, conozco a gemelos, a mellizos, a hermanos que son tan distintos...

    Un beso y feliz lunes.

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    1. Si criados por los mismos padres, hay hermanos que no se parecen en nada...llevando e mismo ADN, como en este caso, se da también. Es la gracia de la diversidad infinita del ser humano.

      Feliz semana para ti, Maria. Un beso

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  3. Lo que hace hermanos no es el adn, es la relación, la complicidad, el apoyo mutuo, el reconocimiento, la ayuda.....
    Ubn beso!

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    1. Acabas de definir la sensación tribal que nos une a la gente, entendiendo por hermanos a aquellos que nos acompañaron en el gatear por la vida.

      Un beso!!!

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.