lunes, 21 de abril de 2014

El mejor oficio del mundo según Gabo.


Tras tantos homenajes que todos hemos hecho al gran escritor, deseo  recordarle a través del discurso sobre el periodista, como oficio, que él tan bien ejerció. Dicen quienes le conocieron, que tenía tres pasiones: escritura, periodismo y cine. Porque explicar historias se hace de esas tres maneras, casi de forma exclusiva.

“La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor”. Estas palabras forman parte del discurso "El mejor oficio del mundo", que fue pronunciado ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP),  en Los Ángeles, el día 7 octubre de 1996.

Es un discurso más vigente ahora, que cuando lo pronunció, porque internet, con su forma de dar a conocer lo que sucede, por esa instantaneidad, no permite tiempo de reflexión. Las noticias, deshumanizando el acontecer de los hechos, quedan en ocasiones en meras estadísticas frías y lejanas. Tanto  para quienes son los protagonistas del suceso, como para los lectores, que son los clientes a quienes buscan fidelizar.

Cuando apela a la ética como moscardón sobre el oído del periodista, se me hace inevitable casos de periodistas cuya ética está  en entredicho, y  otros que se aventuran a investigar poco sobre temas de gran calado.

Les dejo el enlace al pdf que contiene íntegro el discurso, pero me he permitido subrayar algún párrafo, que me parecen de especial interés.

El mejor oficio del mundo

A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: “Los periodistas no son artistas”. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.

…tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana.

…fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.

…La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo… como nosotros mismos lo llamábamos.

…Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo.

…Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante…

…Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal.

…el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno sólo: la libreta de notas, una ética a toda prueba, y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. …muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.

…Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.

…el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.


No sé ustedes, pero a mí me resulta una reflexión en tiempo presente. Vaya mi admiración hacia Gabriel García Márquez y mi pésame a los suyos, por tanto, a todos los que le hemos leído al mejor contador de historias veraces para el periodismo, y refundidas de la magia, en la literatura.

14 comentarios:

  1. Son muy interesantes estas reflexiones de Gabo sobre el periodismo; algunas son aplicables a cualquier profesión, como que "la ética debe perseguirnos como el zumbido de un moscardón". ¡¡Muy bueno!!

    Gracias por recopilar estos pensamientos que ennoblecen a este genio de la literatura.

    Un abrazo.

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    1. Ética, formación y humanización. PIlares de cualquier disciplina, que en especial en el periodismo serían imprescindibles.

      Me alegro te gustase. Un abrazo.

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  2. Muy cierto, mi querida Albada, no son muchos los que saben que se dedicó al periodismo. Y lo más importante es que, a pesar de tener una postura política bien marcada, en sus notas no era partidista.
    Cada una de las reflexiones que vienen después sirven para un amplio debate.
    Un beso grande.
    HD

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    1. Extraje las frases que apostillaban las consecuencias de la globalización, el twiteo y las fuentes anónimas de la prensa actual.
      Exceso de prisas, déficit de reflexión. Prisas que devoran, imposibilitan poner rostro a lo que ocurre en los corazones.
      La ideologia del lector o militante, no cambia la objetividad del buen narrador.

      Que es el caso. Un beso grande Humberto. No vemos por las sendas blogueras...

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  3. Del periodismo de entonces al de ahora hay todo un universo de distancia.
    Hoy en día el periodismo está al servicio de quien le subvenciona.
    La verdad no importa mucho. Y la ética, menos.

    Besos.

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    1. El negocio es el negocio, cuando nada importa la verdad. Se ha prostituido el oficio de contador de historias. Una pena.

      Un beso.

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  4. El término periodismo, el término ética, ¿son los mismos que aplicamos a esos seres patibularios de los "media" actuales? La realidad cotidiana de nuestros medios de comunicación, de nuestros "periodistas", es bastante más miserable, más servil, más inmoral, como la mayoría de ellos mismos, me temo.
    Abrazos, siempre

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    1. Lamentablemente, esa artesanía de escribir cosiendo la realidad, desde la ética y el snetir de los protagonistas, es un oficio en estado de extinción.

      Un abrazo

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  5. El periodismo, es contar las chafarderías, de los "otros", por supuesto.
    Un abrazo.

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    1. No lo entiendo así, sino el proceso de contar la vida, los sucesos, o los incidentes que pueden importar a la gente. Ese amarillismo no me atrevo a catalogarlo de periodismo, pero que vende..ya lo creo.

      Un abrazo.

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  6. Hoy el periodismo es demasiado sensacionalista y amarillista. Muy diferente.
    de sus cronicas perodisticas, surgió El Naufrago.
    muy buen tema para debatir.
    Abrazos
    carlos

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    1. Me quedo con esto:"pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.". Falta profesionalidad. Y él, como bien dices, al hacer de reportero en ese diario, sabía de lo que hablaba.

      Un abrazo

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  7. Igualmente, mi admiración para García Marquez y el pésame para su familia.

    D.E.P.

    Un beso.

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    1. De los grandes hombres o mujeres, la admiración que nos producen, nos hacen mejores mejores.

      Un beso, María.

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