miércoles, 9 de julio de 2014

Comarruga a mi medida


Comarruga me da hambre y sueño siempre.
De pequeñas comentábamos esa circunstancia, que nuestra madre afirmaba, incluso hacia sí misma.

Te ofrecí que vinieras, si podías, y que sería un placer tenerte con nosotros, por esa sensación real de recargar baterías, si existe tal concepto en los seres humanos.

De hecho supongo que es porque no hay tráfico. Ni ruidos.
Tampoco consta de comodidades. El apartamento no se ha reformado, manteniendo el aspecto digno y limpio en pintarlo cada año, y siempre de blanco, sin notas de color, más que los escasos muebles,y los cuadros de mi padre en las paredes.

Es como salirse de la ciudad, porque es así, y cambiar el aire que respiramos, porque el mar está a escasamente cien metros, dando la seguridad de un horizonte al que puedes mirar siempre, sin temor a encontrar pared alguna que te frene la mirada, o los deseos de sentir cómo sale el sol, y cómo se despide, de forma tan íntima, que puedes creer que es sólo para ti.

No nos entendimos, como es ya lo normal entre tu frecuencia de expresión y la mía. Llegado el punto en que nuestros dialectos parecen ser incompresibles entre sí, e incompatibles. Luchar por hallar un lenguaje común nos ha desgastado en exceso.

Dices que no entiendo nada. Qué verdad. Ahora te agradezco la ayuda, porque entiendo que estoy aquí, en un planeta donde todo lo que sucede me importa, pero no lograr entender no me quitará el sueño. Es mi manera de aceptar que no sirvo para entender, sino para sentir. Y que mi gato y mi perra pueden hallar puntos de encuentro y de afecto en la asimetria de su relación, pero nosotros nos sentenciamos a no hallarlos.

Comarruga es mi marmita de Obelix, donde con pocos instantes me rehago, me reencuentro, me reconozco y me siento feliz por ser quien soy.

Sentirse bien no depende del lugar, lo sé, sino de lo que uno siente en las entrañas, y eso siento. Que quiero rodearme de seres que emanen la misma ilusión por sentirse feliz que yo, la misma dicha por estar vivo, y no complicarme en qué no entiendo, sino centrarme y gozar de lo que sin entender o entendiendo, siento de forma real, intrínseca y que no quiero renunciar a ello.

Comarruga me dice...sigue latiendo nena, sigue sintiendo que has nacido para ser feliz. Porque nadie puede obligarte a cuestionar lo que es real para ti.




18 comentarios:

  1. Sentirse bien no depende totalmente del lugar en el que estás, ni siquiera de las personas que te rodean, pero sí que influyen decisivamente en lo que termina generándose en las entrañas.
    Un abrazo.

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    1. Quería tomar el hilo de la necesidad de volver a donde uno creyó ser feliz. Porque hasta los recuerdos se falsean. Era una carta abierta a ese que vive al otro lado del espejo.

      Un abrazo.

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  2. Que complicados somos todos.
    Te leo y pienso, si lo tiene tan claro porque escribe este post, y sé la respuesta, este post lo ha escrito tu cabeza pero tu corazón escribiría otro.

    Besos.

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    1. Está claro que falseamos los recuerdos, en una búsqueda absurda, porque esa pretensión de volver donde fuimos felices, si ese concepto existe y no es mera sensación, está condenada al fracaso.
      Entretanto, Toro, mi carta abierta al otro lado de espejo, o a ti, por precisar, o a Pepe, para ser exactos, es una llamada a no dejarse engañar.

      Sé que quiero sentirme feliz, y sé que depende básicamente de mí. Hasta ahí puedo leer. El resto, como dices, está dentro de la simple complejidad del ser humano. Un beso, Toro. Si te apetece, vente a Comarruga, y nos mentimos en los recuerdos mientras tomamos una caña.

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  3. Nuestros recuerdos infantiles siempre tienen otras formas, quizás será por ver las cosas a mayor escala.
    Esa sensación de hambre y sueño, encadenada a estar trotando todo el día, a la vera de la mar, luchando contra las olas.
    Con la edad lo conviertes en paréntesis de no hacer nada, en un mundo frenético de actividad desmesurada para un resultado incierto.
    Esas paredes blancas, donde poder escribir todos nuestros imaginados mundos, sin ser capaces de ello por haber perdido nuestra infancia.
    Hay que disfrutar el momento, esa sensación de que estás en el sitio adecuado, con la compañía deseada, sin tiempo condicionado.
    Un beso.

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    1. Los infantiles, están en otro sitio, pero la adolescencia reposa en los veranos , que como dices, saben a infancia y risas.

      Disfrutar el hoy, es porque hubo un ayer. En mi caso, como supongo que uno imagina, un ayer cuajado de buena compañía y enormes risas.

      Un abrazo.

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  4. Volver a aquellos lugares, a esas épocas que quedaron atrás es una forma de respirar despacio y profundo desde nuestras almas. Volver, recordar lo que fuimos es tener presente cuanto somos ahora, en este mismo instante. Nada se falsea, porque todo permanece encantado. Desde luego cuentan las personas que nos rodean.
    Un abrazo amigo desde Colombia.

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    1. Cuentan las personas, porque son la referencia que luego nos acompañan en nuestro vagar por la vida. Regresar a algunos sitios no es regresar, sino retomar el hilo que nunca dejaste cortado. Por un lado veo que ando cargadita de nostalgia, pero por otro creo que es un decirme que hay etapas que he de dejar partir, definitivamente.

      Pero quién sabe. Gracias amigo. Un abrazo desde Comarruga, España.

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  5. Me encanta esta prosa, Albada. Y entiendo el placer que te produce volver al pueblo y la casa donde viviste días felices. No importa si endulzamos los recuerdos; si hay dulce es porque lo hubo en otro tiempo. Saber gozar del pasado y del presente, está en nosotros. De un pasado que no entorpezca el presente, pero el pasado son las raíces de nuestra vida y por ellas nos llegan nutrientes necesarios.

    Que seas todo lo feliz que puedas ser en Camarruga y en cualquier sitio.

    Un abrazo.

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    1. Acabas por centrar todo el asunto filosófico que de una manera u otra estaba tomando esto, desde la primera frase.
      Sigo tu consejo, me olvido, o dejo de lado las zarandajas de los recuerdos y me quedo con qué dulce sensación me sigue trayendo un lugar, que considero mío.

      Gracias!. Un abrazo.

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  6. Tus palabras describen ese lugar con mucha paz, y además, allí te sientes bien, encuentras la felicidad, disfruta mucho de ese cálido, tránquilo, sosegado lugar donde no habitan los ruidos, y donde cerca tienes el placer de disfrutar del mar, yo, en cambio, lo tengo muy lejos.

    Un beso.

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    1. Sin duda la cercanía del mar, y el silencio son buenas compañías para encontrase, o para perderse. Yo creo que para ambas cosas.

      Un beso.

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  7. Comarruga, ¡qué extraño nombre!, ¿cuál es su etimología?
    En mi caso mis recuerdos de las vacaciones en mi infancia están en Carén, que significa "siempre verde". Una vez volví para encontrar que había cambiado mucho con la llegada de la modernidad. Pero aun había rincones donde permanecían los fantasmas del pasado, fantasmas amables que esperaban mi regreso, aunque fuera 50 años después...

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    1. No tengo ni idea de su etimología. Es curioso cómo hay lugares que siempre nos esperan. ¿O somos nosotros que esperamos reencontrarnos en ellos?. Carén, con su significado seguro que es un lugar que a pesar de haber cambiado, es un rincón siempre verde en tu memoria.

      Un cordial saludo

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  8. Eres feliz, sobretodo, cuando escribes. Es la vida íntima. Pasada, presente y futura. Moldeada por recuerdos y espectativas que manejamos con la mente.
    Disfruta de todo como quieras y te dejes, que casi siempre es lo más complicado.
    Un abrazo de arena dorada y horizonte infinitamnte azul ¿Sigue siendo Mar, o ya es el cielo? No importa.

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    1. Tus palabras, Cormorán, hoy me llenan de gratitud la mirada. Defines con precisión el sentido último de la misiva a un espejo. Me he de dejar gozar hasta que la siguiente ola llegue. Vivir sólo es eso. Estar ahí, en ese preciso instante, que dura con precisión, sólo lo que dura. De ahí la importancia de saberse viva y sentirse feliz por ello.

      Tu cálido abrazo aterrizó sano y salvo, como los cormoranes , esas aves marinas que siempre huelen a mar azul. Un beso.

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  9. Pasé las vacaciones de mi infancia en playas que nos despertaban un apetito voraz y luego, ya regresando a casa, esos deseos de dormir, de rendirnos a los dulces brazos del sueño. La verdadera patria: nuestra niñez! Cordiales saludos!

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    1. Un poco es eso...uno sin querer...intenta regresar a la infancia, de contrabando, como un ladrón en la noche...sin hacer ruido.

      Un cordial saludo!.

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