viernes, 31 de octubre de 2014

Bajo la cama

De Google

Cada noche me agacho para mirar bajo la cama de Paula.

Espero a que haga los seis años, con el deseo de que ese miedo irracional a unos monstruos que sólo existen en las noches, y bajo su imaginación, desaparezcan de una vez.

Tenemos un ritual inamovible. Le cuento un cuento y cierro el libro. Me agacho luego para mirar bajo el somier, para darle posteriormente un beso en la mejilla. Por último, con más cansancio que seguridad de que haga frío, subo el embozo de su sábana, mientras nos damos las buenas noches, y al fin me alejo hacia la puerta. Que dejo entornada.

Anoche, bajo su cama, Paula, con los ojos como platos, me preguntó con una voz casi inaudible:

-Mami..¿quién duerme hoy en mi cama?

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Alfred. Los miedos infantiles, que hay que domesticar.

      Un beso.

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  2. Están muy buenos tus cuentos, me gustan, tanto que hasta se me ocurrió uno:

    Mi madre vino a darme las buenas noches. Antes de salir de la habitación y no se por qué, miró bajo la cama. Suerte que mi amigo el fantasma había decidido hoy, quedarse en el armario...

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    1. Eso es porque la madres casi nunca acertamos a la hora de encontrar los escondites de fantasmas, ni muñecos diabólicos!.
      Todas tendremos que asistir a algún curso de detectives aventajados, cuando acabemos de criar a los niños!

      Un cordial saludo

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  3. Era un susurro suplicante apenas imperceptible, pero la naturaleza dota del instinto más agúdo a la paternidad en el momento del alumbramiento. Así que acudí a aquella llamada como haría cualquier padre. Tenía miedo porque pensaba que algo había debajo de la cama. Encendimos la luz y miramos juntos. Una goma de pelo con una margarita, parecía sonreírnos. <>, le dije mientras nos incorporábamos y ella se volvía a acostar. Le dí un beso y ella me dijo al oído, <>. Al final, el que no pudo dormir fui yo.
    Besos noctámbulos.

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    1. Esa goma de pelo, con margaritas blancas es de Paula. Mira que duerma la niña sobre el colchón, porque ando con duendecillos por mi casa todavía...
      Y una semana de estas yo también quiero poder dormir, Cormorán! :-)

      Un beso con luz de led, azulada y baratita por horas y horas...

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  4. Es cierto, se parece al microrrelato "Mi hija" jaja. Aunque yo diría que tu historia va por el lado de un terror visual, y el mío por un terror psicológico.

    Buen texto, Albada!

    Más saludos.

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    1. Pues sí, visual será un poco bastante, jaja, pero explícaselo a Paula :-)

      Un beso de lunes. Sin miedos

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.