miércoles, 15 de octubre de 2014

Para una dama vestida de jazz

Tomado de Google
Las notas llegaban a través de la ventana de sus ojos tibios. Las palabras leídas por un hombre cercano y limpio como la nieve, como una nana para dormir, le dejaban frases de miel y avellanas, de soda y de pipermint. 

Porque las grandes frases ya no me gustan, para los sueños dulces, me dispuse a mirar qué tanto de jazz podía saber por compartir con ella, esos sueños de notas y de reminiscencias de juventud. 

Hay muchos temas bellísimos, atemporales, y sin punto final para su goce, pero supuse que este clásico era el elegido para degustar sin prisa, en esa tarde en una sala de baile, con la manos cogidas, mirando juntos la puesta de sol sublime de los mejores recuerdos, a ritmo de jazz.


Que las notas se dejen arrastrar por el cielo, en un alarde de notas entre dos amantes del jazz.


4 comentarios:

  1. Jazz, un whisky, tabaco, y sobre todo estar solo...
    Que bien.

    Besos.

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  2. Escuchando el rítmico 4 x 4, sobre el se asienta una formación, en la sucesivamente van desgranando sus solos, sus diversos componentes, podemos sentir el fluir de la vida, por nuestros sentidos.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Son músicas que nunca se acaban, porque están vivas. Como las flores aunque en invierno no las podamos ver florecer.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.