domingo, 25 de octubre de 2015

Sueños egipcios



Ayer fue uno de esos días entre bobos y pesados que uno desea que acabe…y resultan tener 25 horas, por el cambio de horario otoñal.

Vi nuevamente una cucaracha, en la misma estación de metro donde ya he notificado tal huésped en dos ocasiones. Mi temor atávico a insectos en general es manifiesto, pero ahora lo domino, por lo que sin ningún tipo de aspaviento lo volví a comunicar a la jefa e estación.  Se salva de mis miedos las mariposas, imagino que por bellas y voladoras, y el escarabajo pelotero, ya ven, porque le debo ver yo como que un reciclador eficiente y un contumaz trabajador.

Ayer también, mi vecina me preguntó si había escuchado sonidos de su perro en su casa, pues les han entrado a robar, por la puerta. Y no, escucho tanto ruido a veces, que no distingo ladrares de perros, o ruidos de niños en cocinas.

Me senté en los asientos de movilidad  limitada, con la mirada a ratos puesta en una pantalla de tele que llevan algunos convoyes, y a ratos en mi libro, que no me atrapa de momento, pero a quien le daré una oportunidad más.

Súbitamente apareció de la nada una ranura vertical, por la que me empujaron a entrar no sé quiénes, pero ahí estaba   una esfinge con la cara de mi vecina, un ibis momificado y un pez momificado también. 


Reconocí en él a uno de los peces de colores del patio del Ateneu, quien me había mirado el otro día con intensas ganas de habar, boqueando, y me pregunté qué faraón amaba tanto a un pez de compañía, o lo que me resultaba peor, un besugo por comida, para llevárselo al más allá de un más acá.



Nadie contestaba en esa enorme pecera donde algunas personas miraban imágenes de una vida cotidiana en el Egipto de los grandes dioses egipcios, pero cuando me volvía a sentar, yo era de piedra. Negra. Poderosa. Eterna.



El sonido de wasap me trajo al vagón, que llegaba a la Plaza España, donde, si el tiempo me deja, visitaré una exposición de los animales en Egipto 






10 comentarios:

  1. Sobrecogido me quedo ante tanto bicho.
    Un beso.

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    1. Imagino que la exposición es sobre los animales y el hombre en Egipto, así que animales ha de haber. Bueno, la más animal seguramente yo, porque medio dormirme un metro, es casi una animalada, si éste va bastante lleno :-)

      Un beso

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  2. Quitando la cucaracha no parece que fuera tan mal día.
    Un abrazo.

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    1. Mal día, si uno se empeña, no hay ninguno . Si Bien noo logro entender por qué no meten mano a esos insectos cucarachiles de la parada Hospital Clínico, porque hay para soñar luego con escenas extrañas, y hasta tener pesadillas metamorfósica, si uno es un tanto kafkiano.

      Un abrazo

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  3. En los trayectos cotidianos la imaginación se dispara, ya que el paisaje no existe de tan repetido.

    No deja de resultar curioso lo que los egipcios colocaban junto a sus muertos para que les acompañaran a...sospecho que a ningún lado.

    Por las fotos veo que la visita ya se ha realizado. Queda en el aire si el perro de la vecina era amigo de los ladrones.

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    1. Acabé por ir, como era de suponer, y me gustó. Un pelín menos que mi sueño, porque éste tenía olores, por ejemplo, referidos a un escarabajo, que en un Museo no serían aceptados por el público.

      El perro, que se llama cras, sí ladró. Ladró de lo lindo, pero como ya tiene mis tímpanos acostumbrados, no me llamó la atención especialmente. Y de haber sido así, no creo que lo hubiera dicho, porque no conoces a mi vecina, quien merece un post, o tal vez una macronovela :-)

      Un abrazo

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  4. Genial y entre líneas, trepidante.
    Ayer ni siquiera el reloj, tan dado a gobernar nuestros días, fue dueño de sus actos..., jejeje
    Y sucumbió a la mano que lo mece y mece dos veces al año!!!;
    Tú vecina, no sé, no sé si tiene solución!!!
    Besos

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    1. Puestos a durar una hora más, me hubiera encantado que fuera a base de aventuras más sustanciosas, pero mi sueño estaba tan plagado de guiños, que acabé por ir a una exposiciónno programada, que me gustó, por supuesto.

      No. Mi vecina, solución no tiene. Tal vez yendo a Lourdes, con su perro cras, ladrador desde su palmo escaso de altura, pero la fe en los milagros se me va acabando. Un beso

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  5. Pues yo estuve en una sobre el Bosson de Higgs, y no quiero ni contarte lo que soñé en el bus de camino allá.
    Abrazos, siempre

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    1. Recuerdo la noticia en 2011 creo, y las expectativas que desató. Te confieso que me habría perdido en la misma puerta de esa exposición, pero de haber soñado con ella, igual ya ni regresaba al más acá de lo tangible. Broma

      Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.