martes, 20 de octubre de 2015

Wasaps de literato

Ascensor de Ateneu de Barcelona


El tipo de la cazadora negra estaba de pie, ante la tienda de La Sirena, con su Smartphone en la mano izquierda, dándole a las teclas, como tantas personas más, haciendo un paréntesis en sus brazos y piernas, para contestar a alguien, o quién sabe si para desear un buen día.

Con la bolsa reciclable entré por hacer una compra sin pretensiones. Pescado y poco más, para llevarnos al cielo de la boca los sabores de un mar teñido de natación azul que levantara el día. Las nubes grises, amenazando la ciudad de los prodigios, dotaban de una luz pálida y mortecina a la plaza, así que compré en un momento, aunque me retuvo luego la cajera, Pilar, la de los ojos   grises y esa mata de pelo que enamora el aire.

Cuando ambas constatamos la cola que habíamos producido con la charla, dejamos la conversación inconclusa, y con las prisas de novata en perder el tiempo se me cayeron las bolsas de congelados, y ella se equivocó en el cambio.

Con la primeras gotas repiqueteando sobre la a acera, el señor de las teclas seguía con su labor de literato, habiéndose guarecido parcialmente en los soportales del edifico.

Miré, sin poder evitarlo, esa página de su pantalla, ahíta de letras, sin ningún simbotito en un wasaps que ya quisieran enhebrar en un taller de escritura cualquiera los aprendices de letras cosidas en filigranas de mar.



8 comentarios:

  1. Es un auténtico vicio el móvil,, vas por la calle, o por cualquier sitio, y te encuentras a la gente con el móvil en la mano, antes era el vicio del tabaco, y se ha sustitudio por este aparato, menos mal que no echa humo como un cigarro, pero da la impresión que todos van whaptseando, el caso es que yo lo digo, y ... ¡también lo hago! jajaja ¿y tú? mira me diste idea para debatir en un post para mi blog.

    Un placer siempre leerte, mi preciosa Albada.

    Un beso muy dulce de seda.

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    1. Es un vicio, porque somos seres muy sociales. Con o sin tecnologías hablamos, nos decimos, comentamos, nos deseamos lo mejor, nos animamos...

      Lo que me llamó la atención fue la extensión del texto. debatamos en blog, wasap, foro, taberna, parada de aytobús...cola de la compra...

      Un beso dulce, María, sin emotitono, :-)?

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  2. Es lo último en el comportamiento humano, no prestar atención a quién tenemos al lado, pero estar desaforados por leer y contestar el último mensaje.
    Aunque reconozco que lo de mantener una narrativa completa por ese medio es exagerar un poco las cosas. :D
    Besos.

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    1. Los diálogos pueden sucederse, creo, sin perder la vista ni lo que nos rodea ni la buena educación, pero tal y como te digo eso, te comento lo sorprendida que me he quedado un día en un tren, donde la mitad , sí la mitad de pasajeros de ese tramo que yo abarcaba con la vista íbamos leyendo ...un libro. Y es que cualquier día nos atropellarán, con tanta pantallita que miramos por la calle!.

      Un beso Alfred

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  3. Me encantan estas anécdotas cotidianas.Siempre observo la fluidez de los dedos tecleando en tan reducido espacio y en cualquier lugar, mensajes larguísimos.No creo que yo consiga esa destreza, claro que así puedo disfrutar de lo que ocurre a mi alrededor.

    Un abrazo, Albada.

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    1. Me ha sorprendido que yo, que critico el uso de emitonos o como se llamen esos simbolitos de Dios, por restar palabras a la ya menguada comunicación, me haya llevado las manos a la cabeza por un texto largo...sin ellos.

      La vida cotidiana, con su trucos de magia, me ha hecho usarlos..por no alargarme en palabras con eso de los móviles, ya ves!!

      Un abrazo grande Fanny

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  4. ¡¡ Un whatsapp sin simbolitos !!

    A ver si a quien mirabas es a mi.

    Me gusta cuando los mensajes que recibo llegan llenos de palabras. Bien por tu prota.

    ...y me gusta la curiosidad. Es la primera piedra del aprendizaje.

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    1. Puede que fueras tú, Gullie, abominando de atajos para las palabras. Porque ellas nos nutren, porque ellas nos subyugan, porque las palabras nos atan.

      Para bien siempre, como la curiosidad, a la que no renuncio jamás.Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.