miércoles, 4 de noviembre de 2015

La mujer escultural de Daniel

Obra de Modesto Trigo, censurada con un possit...por facebook

Ingresado en el pabellón de agudos del Pere Mata, y aún sin permiso para visitas, Daniel imploraba que no le drogasen más, que por piedad cuidaran de su estatua de mujer de arcilla oscura. Rogaba que le dejaran que fuera a casa a llevarle ropa y comida, y prometía regresar, pero Ana, la psiquiatra de guardia que le atendió, y que ahora le visitaba a diario, veía en la demanda de su joven paciente, un desesperado grito de alucinación. Ella achacaba su cuadro de creer viva a una obra de arcilla, a una esquizofrenia en debut,  que sólo podía atenuar y tratar con hipnóticos potentes. Era preciso poner la mente del muchacho en un estado de relax total, para posteriormente delimitar el alcance de su patología.

Al tercer día, en un destello de lucidez, propiciado por un vómito forzado con alevosía, Daniel tuvo la certeza de que si no cejaba en su versión de los hechos, jamás le dejarían regresar a su mundo, el que cobijaba a una Eva desnuda, seguramente hambrienta y por completo confusa de qué era, ni dónde vivía. Así que ese día, fingiendo un estado estuporoso pero lúcido, le dijo a su doctora que ahora sabía que fue un exceso de trabajo lo que le llevó a imaginar que su escultura estaba viva.

-   ¿La sentiste respirar, entonces?- preguntó ella
-   Imaginé que respiraba, e incluso, a través de la fría arcilla, hasta que latía, sí. Pero llevaba dos días sin dormir y mal comido, así que estoy seguro de que lo imaginé. Es imposible.
-   Si está hecha de arcilla, como dices, no puede estar viva… ¿O crees que pudiera ser?-preguntó Ana, mirándole fijamente
-  Es imposible. Donde compro mis materiales veo las moles o ladrillos de arcilla que uso y sé es un material de gran calidad, pero no está vivo.
-   ¿Por qué estás tan seguro?- insistió ella 
-   Porque llevo dos años trabajando con esa marca, y si estuviera viva, no se dejaría hacer las formas que yo diseño- dijo sonriendo, para añadir- Ni está viva la pintura al óleo que compro, con la  que pinto mis cuadros.

Ante la aparente mejoría, su pronóstico cambiaba a mejor, y auguraba un alta más rápida, que Daniel quería inmediata. Más por Eva que por él.

En esos tres días, la mujer soñada había despertado con un cálido aliento en sus labios, pero a los pocos minutos, siendo acariciada por unas manos tibias, el ser que le había despertado ya no estaba.
Se lo habían llevado entre ruidos desagradables, dejando una puerta cerrada y mil dudas, junto a la desazón de no saber qué era esa sensación de malestar en las tripas, ni ese vello erizado tan desagradable de las noches, ni qué significaban unas gotas que brotaron de sus ojos cuando, acurrucada, echaba de menos un tacto o una mirada que la serenasen por dentro.

Una paloma había entrado en el cuarto la primera tarde, por el balcón que quedó entreabierto, y ahora esa compañía, que no hablaba, y apenas la miraba, era su amiga. y charlaban en el idioma del ave.  La había visto picotear unos fragmentos de algo blanco, que había sobre una caja con cuatro patas, que ella encontró agradable para su abdomen. Los restos del bocadillo casi entero le atenuaron lo que era hambre.

Desconocía cómo abrir la nevera, donde hubiera hallado huevos, leche y embutidos, así como miraba insistentemente el picaporte de la puerta sin saber cómo abrir esa salida. Se había tapado con una manta de una cosa grande y blanda donde tenderse, calmando lo que se llama frío, pero ignoraba que esa pieza de lana azul colgada de un clavo, era una chaqueta que podía ponerse metiendo los brazos en ella, así que vivía sin saber nombres ni usos de las cosas o sensaciones.

Pasaba ratos mirando el rectángulo marrón de cambiar de mundo, sin acertar a girar el pomo de la libertad, o un botijo con una cinta de colores que salía de él, u otros objetos cuya función desconocía.

A ratos miraba el rectángulo por el que entraba la luz mucho tiempo, y por donde entraba y salía su amiga voladora, pero sólo se atrevía a salir de noche, por ver un techo precioso engalanado de diminutas luces.

Al cuarto día de su ingreso, Ana, habiendo pactado con la hermana de Daniel que ésta se haría cargo de la medicación, el joven era dado de alta. Anhelando llegar pronto a su casa, juraba que nunca más creería que algo en lo que trabajase pudiera estar vivo. Prometía, además, dormir y comer como Dios manda, y manifestaba una cordura que ni sus amigos reconocerían en él.

Al entrar, con su hermana Adela pegada a su espalda, exhausta ella por los escalones, tan sólo vio a una paloma deambulando bien ufana por el piso, pero  Eva no estaba sobre el palet. Creyó morir de impaciencia y de temor cuando oyó algo similar a un gemido, que salía de su dormitorio.

Eva, encogida y tapada, se giró hacia él, alargando sus brazos, que Daniel fundió con los suyos en un abrazo cerrado y acunador.

Adela, bajo el quicio de la puerta, se desmayaba, tal cual larga era, pero Daniel se limitó a ponerla un cojín bajo la cabeza para volver a la cama, donde sentado al lado de Eva, siguió acariciando  la cumbre de un deseo aliñado con arcilla y amorosa magia.

La gente del barrio, que había elucubrado con las sombras y siluetas que veían desde la calle, poco a poco se acostumbraron a que el loco artista se había echado novia. Una mujer escultural.
Sesión de escultura. Tomada de Google




4 comentarios:

  1. La genialidad del artista, de realizar la obra perfecta, malograda por el pragmatismo de la ciencia oficial.
    Esperemos tengan un futuro de mutuo conocimiento lleno de magia.
    Un beso.

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    1. Bueno, es que la licencia literaria da a imaginar imposibles...pero la pasión para ver una obra acabada puede llevar a estados de confusión.
      Me quedo con que en parte, el poder de la mente y el amor pueden tener alguna forma material de entenderse.

      No sé el futuro de Daniel y su escultural novia, pero les deseo felicidad a espuertas. Un beso

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  2. A vivir el presente toca, Daniel, porque en cualquier momento puede llegar un cuerdo para redimirte.
    Un abrazo.

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    1. Qué peligro tienen esos tan cuerdos!.

      Un abrazo

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