miércoles, 6 de enero de 2016

Remolinos de reyes

Imagen de Internet

El viento apareció, puntual a la cita con los deseos de los niños y los anhelos de los hombres. 

Llegó a la plazuela, discreto en principio, haciendo rodar una lata vacía de refresco luego, y aliñando un revolotear de las hojas que danzaron hasta el suelo ayer.  

Cobró fuerza a medida que los sueños de los niños de corazón pedían a sus majestades momentos dulces, dejar atrás temores, encontrar los caminos de los acuerdos, y tantas frases coincidentes en todas las edades y credos.


Se alimentó de las rabias venidas a menos, y  de los llantos de pérdidas que remontar, y de las convenciones grandilocuentes que buscaban convivencia y respeto, y así, con tales fuerzas, se fue convirtiendo en remolino gigante que succionaba por igual cáscaras de pipas y lágrimas ya secas, envoltorios de caramelos y plumas abandonadas, facturas pagadas y cartas con final feliz. 

El tornado en miniatura era un llevarse para dejar, de tal manera, que cuando yo salí a la calle, alcancé a ver un remolino con confetis  que iba regando esperanzas, sonrisas, ilusiones, sentires, besos, miradas cómplices y sabor a mazapán.

2 comentarios:

  1. Esos torbellinos cargados de esperanzas, para niños y mayores, incluidos los viejunos, pues todos ellos viven la alegría de un momento tan especial.
    Un beso.

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    1. Cambian las edades, el modo de vida, el idioma que hablan, pero todos tenemos una fecha en la que deseamos la felicidad nuestra y la de los demás.Ojalá mi torbellino llegara a ser un huracán que se llevara lo negro y feo y nos dejara lo blanco y radiante.

      Un beso

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.