martes, 2 de febrero de 2016

Caperucita y el pobre lobo

Imagen tomada de Internet

Vaya por adelantado que pensé en Macondo.

Caperucita salió a pasear temprano, aprovechando la excelente temperatura. No tenía prisa por ver a su abuela. De hecho, ningún martes tenía ni prisa... ni ganas. En el pueblo era bien sabido que la ancianita vivía sola, en una casita aislada en el bosque, lejos de todo y de todos, porque era odiosa, se adornaran como se adornasen sus defectos. Mujer con peores modales y menos sensibilidad no se había conocido en el valle desde el principio de los tiempos. Ni los más viejos del lugar recordaban mujer tan soplagaitas e insoportable

La niña, ataviada de rojo, por una estúpida creencia de que ese color era el más adecuado para que pudieran encontrarla, si un día se perdía, siempre ponía pegas a llevarle un cesto con miel y frutas.

Su madre insistía cada martes en que era responsabilidad suya hacerle compañía, y ya de paso, vigilar el estado de salud de la anciana. Y cada martes, la niña se quejaba, de que era la hija y no la nieta quien debía ir a visitar a la desagradable mujer.

Pero este martes, hoy, rezando para que algo gordo la excusase de esa visita obligada, se paró a mirar mariposas al llegar a un riachuelo. Contra un sauce robusto divisó a un lobo adormilado, con el pelo revuelto y sucio, la lengua parcialmente visible y su abdomen tenso como la piel de un tambor. Se acercó con precaución, porque había escuchado que era un animal taimado y feroz. 

Más que miedo le dio pena. Al preguntar qué le pasaba, el pobre lobo, tocándose la barriga haciendo círculos con su mano sobre la piel tirante, le confesó, entrecortadamente, que dimitía de su trabajo.
- ¿De qué hablas?

- Cuando acepté el papel de malo del cuento de la Caperucita, nadie me habló de lo insoportable que era la anciana, pero es que además…no sabes lo indigesta y dura que es.

8 comentarios:

  1. Algunos humores empeoran con la edad :) Una muy buena versión del legendario cuento de Perrault. ¡Me gusta!

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    1. Creo que una versión diferente era de justicia. Nunca entendí la razón de que fuera una niña solita por el bosque. Y me dije...es que la madre no la aguantaba....pobre anciana!.

      En serio, creo que se llega a la vejez con talante amable y paciente, pero oye...luego cada cual elige cómo llega. Bueno, igual los lobos no eligen :-). Un abrazo

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  2. Algo raro tiene ese cuento para que no termine de cuadrarnos, a cada cual por un motivo. Efectivamente, la madre tiene un morro que se lo pisa.
    Un abrazo.

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    1. Creo que no nos cuadra ni el final...porque un cazador que dispara a un lobo en cuya tripa sobrevive una anciana...ya es tener una mente enfermiza, creo :-)

      Un abrazo

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  3. Entiendo tan bien a ese lobo... Aynnnnsssssss

    Besos.

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    1. Ser el malo, no es bueno. Ser el bueno no implica serlo. Cachis

      Un beso

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  4. Está caperucita desobediente y respondona, con pocas ganas de aceptar el pequeño deseo de una madre esclavizada por las duras tareas familiares, sólo le pide un poco de consideración para con su abuela, que le ofrezca un poco de compañía que el pueblo en su mal juicio le niega, pero ella elige como compañero a un lobo feroz, de atrezzo para la historia, quejoso por la indigestión de su mala acción.
    Tómese la moraleja que se quiera ;)
    Besos.

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    1. jajaja, esta lectura, de moraleja ante la grosera anciana me ha quitado las ganas de jugar con otros cuentos!!! Broma

      Un beso

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.