viernes, 18 de marzo de 2016

Allende el mar



Su piel dormía en un lecho

De pasados caducados
De primaveras sin dueño
De silencios aprendidos
De promesas aplazadas
De despertares de olvido.

Su piel despertó un día
a horcajadas de unas manos
suaves, aun encallecidas.

Mil caricias enquistadas
esperaban la poesía
de pintar un universo
Sin saber que se buscaban
ni soñar que se hallarían.

Sus bocas se despertaron
con sus flujos y requiebros.
Hacia un viaje a las pieles.
En vagones de lujuria
sutiles e inexplorados

En trayectos de delirio
sin mochila de pasados
En rutas de nuevos goces
guardados con celofán
En caminos de saliva
con huellas de barro y sal

Por raíles de gemidos
con olor a naftalina. 
Hacia una isla sin playa
con sabor a golosina.
...Hacia una Itaca perdida
que dormía allende el mar.

Foto de Aguirrefoto barcelona


10 comentarios:

  1. Su piel dormía entre los latidos de su pecho, y las dunas de zu playa.

    Me parece precioso tu poema, de una sensualidad exquisita, me ha encantado.

    Un beso muy grande mi querida Albada.

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    1. Me alegra mucho que te guste. Cierta evocación sí que salió. ya ves.

      Un beso, dulce María.

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  2. Despertó todo solo
    sin sentir ni recibir,
    esas suaves caricias
    que ya se prometía.
    Olvidadas sin surgir
    de ninguna mano
    suave y delicada
    o callosa y recia.
    Recordando los surcos
    que en su piel hallase.
    Un beso

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    1. Algo pasó con este blog. Ahora puedo contestar.

      Las caricias duermen
      pero los corazones despiertan
      al son de las primaveras
      que se niegan a morir

      Un beso

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  3. Respuestas
    1. Me alegra que te gustase.
      Hoy es el día de la poesía, y quién no guarda una en un rincón del corazón!

      Un abrazo

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  4. Me dan ganas de ir en busca de es Itaca perdida...

    Besos.

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    1. Pues invitado quedas. Las Itacas se encuentran, casi siempre, tras muchos avatares que la vida trae.

      Un beso

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  5. Cada vez que vuelvo con las pilas cargadas, visito tu casa y siempre me sorprendes. Enhorabuena. Saludos.

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    1. Muchas gracias. Por primavera hasta los troncos gastados renacen.

      Un saludo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.