domingo, 13 de marzo de 2016

Murciélago y plumas

Foto de Aguirrefoto. 

Aunque Darwin afirma con su teoría de la evolución, el cómo un mamífero acabó siendo un ser con capacidad de volar, y además, con la de orientarse en las oscuridad, el murciélago es un misterio.

No procede de roedor alguno, y de hecho, lo que come son insectos, porque antes de ser desterrado del cielo de las aves por su orgullo, se llamaba diguibela y era un ave. Este nombre significa ave desnuda, y era un pájaro del tamaño actual pero con plumas grises y pequeñas, que hacían de su vuelo un viaje aéreo nada espectacular. Las cacatúas, cisnes, pavos reales y hasta las palomas se mofaban de él, porque era tan feo como desgarbado en sus desplazamientos. Su plumaje era lo más anodino que uno pueda imaginar.

Un día, cansado de ser el pájaro más aburrido de la creación, decidió subir al cielo y pedirle plumas bonitas al creador. Éste reconoció que cuando tocó su turno para ser creado, no le quedaban plumas para su diseño. Para compensarle, pues reconoció que en verdad era feo,  le autorizó a que pidiera plumas a cada ave de la tierra, quienes se las cederían al momento.

No quedó muy conforme, pero aceptó la oferta para ser guapo,  aunque fuera por segunda intención. Confiado, se dirigió a las aves con las plumas más hermosas y colorida. Nadie se negó ni expuso queja alguna, ya que estaban avisados por el creador. Logró acumular muchas de las más bellas plumas, y con ellas se envolvió el cuerpo, acabando por ser el ave con el mayor y más errático colorido de todo el universo.

Consciente de su belleza, y seguro de sí mismo porque por fin le admiraban, volaba y volaba para mostrarse orgulloso ante el resto de pájaros, que, en efecto, llegaban a parar sus vuelos para mirarle. Agitaba sus alas de mil colores una y otra vez, pavoneándose, para que todos observaran su belleza. Un día, en el reflejo de un lago, su vuelo formó la imagen de un arco iris, y en ese instante se supo el animal más bello.

Pronto empezaron a criticarle y a evitarle. Hasta un colibrí, laborioso siempre, dejó de volar dos segundos para reprocharle tanta vanidad. Las quejas llegaron al creador, quien le llamó al cielo, donde llegó aleteando feliz como una perdiz. Lo que no sabía es que en el ascenso, con cada aleteo se le iban cayendo de una en una las plumas prestadas, hasta que cuando llegó a la puerta del paraíso, su aspecto era idéntico al que tenía en aquella primera vez.

El creador le dijo que, ya que no era capaz de  ver la belleza de las demás aves, le dejaba ciego, aunque le compensaba con un sistema de radar para orientarse en la oscuridad y así poder cazar insectos al vuelo. 

Ahora, con su gris pelaje, porque sus plumas fueron cambiando a pelos, vive en cuevas, y así no puede ver o recordar los colores de tantas aves a las que en otro tiempo envidió.

10 comentarios:

  1. Lo peor no es lo feo que es, sino lo repugnante.
    Buen relato.
    Un abrazo.

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    1. Bueno, para las murciélagas, los murciélagos son muy atrayentes, a tenor de las crías,, preciosas ¿? que tienen,

      Un abrazo

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  2. No entiendo porque nos utilizas a nosotros los ágiles y excelentes nadadores para ilustrar un problema de unos mamíferos que no aves, aunque sean considerados unos pájaros de mal agüero ;)
    Un beso.

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    1. Porque nosotros, los delfines, al nadar sin plumas por los cielos de los corales, somos muy criticones :-)

      Un beso

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  3. Muy bonito este relato. La vanidad es mala consejera y la soberbia también. Se seguiré leyendo, me gustan tus escritos. Un beso. !Ah , no tengo Whatsapp (se escribe así?, no puedo ver tus mensajes.)Lo siento

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    1. La comunicación entre aves de paraíso siempre es posible, tengan alas o las pierdan en líneas de wassap (yo lo escribo así, y creo que quitaré una p, que dos son muchas para volar sin red. :-)

      Un beso

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  4. A mí lo que más me gusta de los murciélagos es que tienen todas las vocales.

    Besos.

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    1. Y ojo qué consonantes tan bonitas!!!, eso es una palabra completa y lo demás son palabrejas. :-)

      Un beso

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  5. Pobre murciélago... vaya un dios más cruel :(
    El relato si, el relato es bonito.
    Besos.

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    1. Era un Dios pájaro de mal agüero, creo. De esos omnipotentes y omniscientes y tan impertinentes. Creo.

      Me divertí elucubrando sobre cómo nace una leyenda. Un beso

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.