jueves, 14 de abril de 2016

Piensa en que no hay gato y desaparecerá


-¿Has visto?, Qué cojo va, ¿no?
-Le habrá enganchado la pata esa  maldita puerta del bar
-Espera Fly, que se acerca. Le preguntaremos.

El gorrión de la pata colgona daba saltitos, por acercarse a un fragmento de croissant que había quedado junto a una piedra  tocando al estanque

-Eh, tú, gorrión…sí, tú... acércate
-¿Qué quieres pez rojo malhumorado?
- Saber qué te ha pasado, hombre, nada más
- ¿En mi pata derecha?. Pues un mordisco
- No lo puedo entender, ¿quién te mordió?
- Un gato negro, peludo, gordo y salvaje al que jamás había visto.
- Pues será uno que estuvo el otro día mirándonos, ¿verdad Fly?
- Ni idea. Este nuestro estuvo a punto de tirarse al agua para cazarnos. Metía sus manos, con las garras a punto, y tuvimos que escondernos bajo un nenúfar. Y a ti… ¿qué te hizo?
-No me fijé en que acechaba tras unas hojas bajas del matorral. Estaba tranquilamente comiendo migas de un bocata de jamón, cuando sin más ni más, sin escuchar nada antes, sentí un dolor en la pata. Tiré de ella y el gato me dejó ir, pero creí quedarme sin mi preciada pata para siempre.
- Y yo venga a advertirte de la puerta del bar, y ahora resulta que hay un peligro mucho mayor.
- ¿Sabéis de quién es?, dijo el gorrión cojo
- Nosotros desde dentro del agua vemos sólo regular, pero juraría que una musa delgada y, de pelo corto, estuvo hace unos días jugando con un gato. Creí que era a rayas, como el de Alicia, pero ahora no podría jurarlo.
-Si sabemos de qué musa, podemos hablar con el escritor y que haga que su personaje se deshaga del gato, ¿no crees Fly?.
-Lo que yo  creo es que puede ser el personaje de un cuento que esa musa dicta al oído de un escritor, y si es así, tenemos gato para rato.
- Pues lo que yo creo- dijo el gorrión cojo- es que no es un personaje, porque tiene dientes de verdad. Podríamos decir a Antonia, del bar, que ponga una trampa para gatos, le cace y le lleven a un refugio para gatos sin dueño, porque yo no puedo perder otra pata.
- Ni nosotros la cabeza, que necesitamos para pensar.

Se despidieron. Un gato se acurrucaba entonces sobre el regazo de la musa Victoria, mientras el señor de gafas seguía buscando un personaje con gato negro que había perdido entre un relato de casonas y otro de conciertos en terrazas







8 comentarios:

  1. Contemplo con angustia culpable, el lamentable estado de un amigo gorrión a quien envié a espiar los papeles de la locuela de la melenita de pelo corto con su maldito gato a rayas.
    Mientras lo envié a conseguirme sobre qué estaba escribiendo la susodicha, de cara a los juegos florales de próxima convocatoria.
    Normalmente es ella quien me copia a mí, no sé cómo se lo hace pero consigue robarme el tema cada año y quedo como un tipo sin imaginación.
    Este año he estado sin preparar nada hasta el último momento y queriendo pillarla en la ejecución de su obra.
    Pero su maldito gato se cebo en mi pájaro espía fastidiándole una pata, que a pesar de mis cuidados con un palillo y un poco de celo le ha quedado torcida.
    Por un decir, del señor de gafas, sentado en una mesa de mármol cerca del estanque.
    Un beso.

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    1. Hay gatos que existen, se acomodan en regazos de escritoras de concursos florales de Abril, y juguetean luego con los peces y los gorriones.
      Hay gatos que cobran vida cuando son personaje central de relatos y no hay quien haga que desaparezcan hasta que la trama del elato queda desenredada cual ovillo de lana en manos de ese escritor cuando pone el punto final.
      Y hay gatos que existen sólo cuando son evocados por peces y gorriones, ratoncillos y mariposas, que en su búsqueda de responsables de sus miedos y congojas, imaginan ver a un monstruo.
      Sólo el escritor de gafas, buscando un tema para el concurso floral, se percata de que hay musas con gatos reales, que algunas personas pueden ver.

      Por un decir de una escritora que pasea por un patio interior que evoca duendes, musas, gatos mágicos y posibles personajes. :-) de un cuento.

      Un beso

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  2. A ver si le buscan acomodo al gato, porque aunque no haya nada más desangelado que un pájaro cojo, si lo deja sin la otra es gorrión muerto, sin un impulsor para iniciar el vuelo. Y no digo nada de los peces, si de buenas a primeras les arranca la cabeza.
    Un abrazo.

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    1. Los gorriones cojos dan mucha pena. A ver si ese gato se pone a estar tranquilito y deja a peces y aves en paz.

      Un abrazo

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  3. La musa Victoria debería ser un poco más cuidadosa.
    Está bien que ilumine corazones pero no estaría de más que vigilara al gato criminal.

    Besos.

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    1. Iluminan corazones y a veces apagan fuegos. Son ellas muy suyas. Estas musas del Ateneu son tres, pero una de ellas, Victoria, es una guasona, y lo mismo la ves con un gato en el regazo como con una espada en la mano o una flecha en un carcaj de piel de gato :-)

      Un beso

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  4. El 2015 es el año del gorrión, mi ave preferida. Asi que, en cierto modo, estoy de cumpleaves.
    Tampoco puedo negar que me gusten los gatos. Casi cualquier ser con vida.
    Un besote emplumado

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    1. En su menuda presencia, el gorrión nos recuerda la maravilla de volar sin agrandes alharacas. Ahí está su grandeza.

      Un besote gatuno, para un cormorán con alma de gorrión, grande pues.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.