viernes, 21 de octubre de 2016

Imperfecciones y revoluciones

Tomado de Internet

Tras el verano, Ana María, cansada de ser ignorada, tomó medidas. Con una cinta métrica, para ser precisos, aunque el lector ya lo imaginará. Ya con sus extensiones de cuarenta centímetros en el pelo, y con su copa C en el busto, se calzó unas plataformas en los pies y acudió a la oficina.

Qué revolución entre los compañeros de “Seguros duraderos”. Qué conmoción entre las chicas. Qué ojos se le pusieron a su novio cuando fue a recogerla. Qué bombón de revolución.

En Navidad, después de varios incidentes en la cama con su melena de Magdalena, y dolores en los pechos en la postura del “perrito”, dejó atrás las extensiones que le quedaban, y se dejó media melena. No obstante, con poses menos bamboleantes en la cama, y con unos sujetadores especiales para hacer footing, seguía contenta. Algo ofendida, porque las miradas no fueran a sus ojos, preciosos, sino a sus pectorales, pero contenta a fin y al cabo.

Por Semana Santa, regresó a la clínica “La belleza eterna” y se deshizo de las prótesis.

Llegó la exuberante primavera,  y su novio al fin le pudo explicar que la seguía queriendo, pero que había conocido a otra mujer, lamentando que fuera él, y no ella el responsable de la ruptura.  Ella hizo como que entendía. Él hizo como si dijera la verdad.

Cuando días más tarde se cruzó con ellos, no pudo evitar una sonrisa. Aquella joven lucía una larga cabellera, seguramente de extensiones, mientras caminaba sobre unos zapatos rojos, de tacón de aguja, que la obligaban a aferrarse al brazo de él. Ana María, mirándoles, se dijo
- Sí, son falsas.

La mujer se había inclinado a recomponer sus medias, y casi pudo jurar que su copa C de pecho era de la misma clínica. Ana María, relajada y feliz, siguió haciendo footing por la vereda del parque de la ciudad, sintiéndose muy cómoda y muy bella siendo quien era.

4 comentarios:

  1. Lo que hace una publicidad engañosa, sobre que la recomposición en plan barbie, encierra la felicidad perpetua.
    Besos!

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    1. Esa clínica ficticia hace mucho daño a las jóvenes, quienes aú no saben que ser quien es cada uno, es la mayor belleza. Me quedo pues con tu "felicidad perpetua"

      :-) UN beso

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  2. Gracias Por pasar por mi blog.
    Me permitirdo pasar tu blog a mis segidores para que visite

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    1. Muchas gracias, Anna, pero quiero seguirte, término feo donde los haya, para leerte, y oye, no sé qué hago mal, pero no lo consigo. Si me pasas link, te agradecerá.

      Feliz finde, con o sin lluvia, con sin extensiones de ningún tipo. :-). Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.